EDITORIAL @analitica | La Ética en la política

AGOSTO 16, 2017Screen Shot 2017-08-16 at 7.38.47 AM

Este es un tema fundamental del pensamiento político desde la antigua Grecia. Platón lo trata en varios de sus diálogos, en el Gorgias pretende superar la ley del más fuerte que preconizaban los sofistas y en la República aborda junto a la ética individual y la ética pública. Si bien es cierto que en la pequeña polis griega podía contemplarse la coincidencia entre ambas, en las sociedades complejas y amplias en las que vivimos actualmente el asunto se vuelve más complicado.

Hay personas que consideran que la política es sucia y que por lo tanto carece de ética, lo cual no es cierto. En la política se mira, en principio, más al bien colectivo que al individual y, por lo tanto, no necesariamente se coincide con la enorme diversidad de ética de cada de uno de los habitantes de una nación.

En lo que nos concierne a los venezolanos de hoy podemos entender que existan discrepancias entre las visiones individuales que tenemos de la lucha política necesaria para resolver la crisis que nos agobia, pero es evidente que algunos tienen la responsabilidad de liderar los procesos que puedan conducir a una salida pacífica y democrática y la determinación de cuáles deben ser la estrategia y las tácticas necesarias para lograr los objetivos que no puede estar en una consulta continua y permanente con todos los ciudadanos.

Los que conducen la lucha política no deben ser juzgados a priori por escoger la ruta que consideren de mejor costo/beneficio para lograr el cambio. En una estrategia política los resultados son lo que cuentan y si esta no logra el objetivo, lo lógico es que se cambie y se intente llegar a la meta por otra vía.

Todos tenemos derecho a expresar nuestras opiniones pero no es sensato sentarnos detrás de una computadora a criticar las líneas directrices del liderazgo político y lanzar soluciones irrealizables o incluso irrealistas, sin asumir las consecuencias de nuestros planteamientos teóricos.

Solo lograremos superar esta trágica etapa de la historia de nuestro país sumando voluntades y manteniendo una única línea de conducta, aún cuando tengamos dudas, porque como dice el dicho castellano, zapatero a sus zapatos y los mirones son de palo.