EDITORIAL @analitica | ¿La guerra es contra el bolívar fuerte?

Screen Shot 2016-12-05 at 10.00.25 AMDICIEMBRE 5, 2016

Jorge Rodríguez denunció en nombre del PSUV el ataque criminal que hace Dólar Today contra el bolívar fuerte, es decir, acusa a una página web de todo el descalabro que existe en cuanto a la divisa oficial y la llamada paralela.

A su juicio y el de Nicolás Maduro, se trata de una arremetida feroz dirigida desde Cúcuta y Miami para tratar de robarle el aguinaldo al pueblo de Venezuela.

Sin embargo, el llamado dólar en el mercado paralelo de Venezuela superó el miércoles pasado el umbral de los 4 mil bolívares, es decir un incremento de 11% en tres días.

Mientras el Gobierno acusa y culpa a terceros de las consecuencias de un modelo económico errado, en las calles venezolanas se vive otra realidad, una muy similar a una pesadilla.

Los precios cambian a cada hora, el pasado viernes colapsaron varios servicios bancarios y el llamado bolívar fuerte cada segundo pierde su valor. Por ende, los ingresos de los venezolanos se desvanecen desmejorando su calidad de vida, pues según Cendas la inflación aumenta casi 1,5% cada día.

Estamos hablando no sólo de una inflación de tres dígitos, sino que el dinero percibido por la mayoría de los venezolanos es insuficiente para comprar comida y medicinas. La gente come de la basura y el término se muere de hambre ya no es un dicho sino una realidad.

Conseguir dinero en efectivo es una especie de odisea, porque hay restricciones diarias en los bancos y además un billete se convirtió en otro de los bienes preciados en el país para los cuales también se deben hacer largas colas o mendigar para conseguirlo.

Las llamadas por Rodríguez acciones brutales en contra del bolívar, ese daño tan grande que según el dirigente del PSUV le hacen a la moneda venezolana, no son otra cosa que la muestra de un Gobierno que no mide las consecuencias de sus acciones. Poco importa, al parecer, que el país se vaya a pique.

El verdadero daño es que fuimos lanzados por un precipicio y todos, opositores y oficialistas, nos vamos por el mismo vacío.

Esta actitud suicida parece no importar, siempre que a un tercero se le pueda culpar para mantenerse en el poder, a pesar de la miseria del venezolano y de la destrucción de la nación.

Ojalá se entienda que el país no es solo de un grupo sino “de todos”; es decir de opositores, nini, apolíticos y chavistas.  Si las mismas fuerzas que se usan para la destrucción se invirtieran en la construcción tendríamos a una Venezuela pujante.