EDITORIAL @analitica | La importancia de disentir

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Según la RAE, disentir es no ajustarse al sentir o parecer de alguien. Si nos remontamos a los orígenes de la civilización, podremos constatar que la humanidad ha creado a través de los siglos numerosos mitos que le han permitido a los individuos darle sentido a su propia existencia y, al mismo tiempo, someterse a un ordenamiento superior, sin pensar en que éste en el fondo no era otra cosa que un producto elaborado por otros hombres.

Así se crearon inicialmente las creencias politeistas, que luego a través del disenso de algunos se convirtieron en monoteístas, para finalmente, especialmente a partir del siglo XIX, dar origen a sistemas laicos similares a las religiones.

En todos estos casos los cambios ocurrieron porque algunos difirieron del credo imperante y formularon nuevas concepciones, y eso seguirá ocurriendo en la medida en que la ciencia continúe develando arcanos.

Hoy nuestro país, se ha intentado sembrar una idea, por demás añeja y desgastada en el tiempo, de que la sociedad podía modificarse a través de una revolución, en la cual se decreta como real la utopía de un hombre nuevo, que en todo momento sería un ser solidario e incluyente, y que no respondería a incentivos propios de su condición humana.

La verdad de los hechos ha puesto en evidencia la falacia de ese supuesto, aunque hay, lamentablemente, sectores de la población que aún -y a pesar de las circunstancias- se aferran con fe a ese mito.

Afortunadamente, cada día hay son más las personas que se atreven a disentir públicamente y proponen que el mito del socialismo del siglo XXI sea sustituido por otra realidad, en la que prevalezca la libertad de los individuos de diseñar su destino, eso si basándose en la idea de que todo debe ser regido por la Constitución y las leyes, que si bien es cierto que son creaciones humanas, por lo menos, se supone que aseguran un nivel mínimo de cohesión y de coherencia social.

Pareciera que la sociedad organizada no está aún lista para prescindir de los mitos, pero lo que sí luce evidente es que hay unos más perjudiciales y otros más beneficiosos para el progreso y la paz social.