EDITORIAL @analitica | La indignidad o la indignación

Screen Shot 2015-10-02 at 8.24.31 AMViernes 2 de octubre de 2015

No se puede mantener para siempre humillado al pueblo porque el día que reaccione, no quedará títere con cabeza

En la Venezuela actual nos encontramos con dos sentimientos que se cruzan en la mente de la gran mayoría de los venezolanos, por un lado la indignidad a que nos han venido sometiendo al no poder disfrutar normalmente de las condiciones y estándares de vida de la mayoría de los países civilizados del planeta, y por el otro la indignación que produce que el gobierno trate a sus gobernados no como súbditos sino como siervos.

Es inconcebible que en pleno siglo XXI tengamos que poner nuestras huellas digitales para comprar en automercados y farmacias.

Es vergonzoso y vergonzante ver las largas colas esperando que abran los dispendios de alimentos y productos sin saber qué van a poder comprar después de largas colas bajo un sol inclemente y una temperatura que alcanza niveles poco usuales para esta época del año.

La gente luce resignada pero, dentro, muy dentro, está hirviendo una indignación que bien puede convertirse, si no se toman las medidas oportunas, en una rabia incontenible.

La válvula de escape a la frustración es ahora la posibilidad de expresar el descontento votando el 6D por un cambio en el país -y si eso no se logra en paz, las consecuencias podrían producir un estallido social… y el costo social sería muy elevado.

No se puede mantener para siempre humillado al pueblo porque el día que este reaccione, no quedará títere con cabeza.