EDITORIAL @analitica | La quema de Judas

ABRIL 17TH, 2017

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Cuenta la leyenda popular que en Cumaná, en el año 1499, nació la tradición de la quema de Judas, con un muñeco que representaba a Américo Vespucio. Los pobladores de aquella Cumaná rechazaban que el descubridor se hubiese presentado con espejitos y baratijas para ser cambiadas por perlas y hacer que los indígenas construyeran un bergantín, en el que se marchó Don Américo y jamás regresó.

Luego, cuando Venezuela era Capitanía General y algún personaje cometía un error, esperaban su caída y lo judaizaban. Así, cada Domingo de Resurrección es quemado en el país a algún personaje que representa a quienes ofrecen cosas al pueblo y luego no cumplen.

Ayer, fueron varios los Judas quemados. Casi todos, de personajes relacionados con el Gobierno. La mayoría, del presidente Nicolás Maduro. La acusación general fue la pobreza en la que hoy vive el país; también la represión hacia quienes han estado protestando; la liberación de los presos políticos y elecciones generales para salir de la crisis. También hubo, muy tímidamente, muñecos de Luis Almagro, Luis Borges, Freddy Guevara y otros actores de oposición.

Un Judas quemado es para los sectores populares la máxima expresión del rechazo a los gobernantes en esta fecha de reflexión y espiritualidad.

La traición a Jesús es, en este caso y sin lugar a dudas, la traición al pueblo, un pueblo en protesta que está exigiendo cambios urgentes y necesarios, que el Gobierno y los políticos de oposición deben saber interpretar y responder con prontitud, antes de que haya más violencia en las calles.