EDITORIAL @analitica | La tercera vía, ¿una solución o un problema?

AnalíticaEditorialMiércoles 19 de agosto de 2015

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El problema de esas candidaturas espontáneas es que dividen el voto, principalmente de la oposición organizada

En países democráticos en los que predomina un régimen político bipartidista se ha intentado resolver esa polarización con el surgimiento de diversas expresiones de una tercera vía representada por partidos políticos, que van desde la extrema derecha como en Francia con el Frente Nacional, o como en España con Podemos que representa una izquierda trasnochada.

También han intentado, sin éxito, constituirlo en democracias maduras como las de EEUU, Reino Unido y Alemania. En cambio en las dictaduras, o en los regímenes de corte autoritario, esa posibilidad simplemente no existe.

Ahora en Venezuela vemos proliferar candidatos a las elecciones parlamentarias que se autocalifican como representantes de una tercera vía, sin que exista entre ellos un vínculo orgánico que represente una nueva organización política que pudiese convertirse en una tercera fuerza.

El problema de esas candidaturas espontáneas es que dividen el voto, principalmente de la oposición organizada, y en cierta medida pueden asegurarle un triunfo precario al oficialismo en muchos circuitos electorales.

No ponemos en duda los buenos propósitos de muchos de esos candidatos independientes, eso sería lo normal en una democracia funcional, pero en una situación política como la actual que exige, es más, clama por un cambio, lo que pueden lograr es impedirlo o al menos posponerlo por unos años hasta que el régimen caiga por su propio peso.