EDITORIAL @analitica | La xenofobia como recurso político

Screen Shot 2015-09-07 at 9.32.44 AMLunes 31 de agosto de 2015

EEUU y Venezuela deben mucho de su crecimiento al flujo de inmigrantes

Donald Trump está liderando la campaña del Partido Republicano en Estados Unidos con un discurso ramplón y grosero contra los emigrantes, ilegales o no. Ese tipo de discurso no es nuevo en política, ya ha sido utilizado, con mayor o menor éxito, en diversos países y en distintas épocas históricas.  El ejemplo más letal fue el del discurso de Hitler en contra del pueblo judío al que le atribuyó todos los males que aquejaban a los alemanes y que luego hizo extensivo al resto de los judíos, viviesen donde fuera.

Más recientemente, en Francia, el partido xenófobo, Frente Nacional, liderado por la hija del impresentable Jean Marie Le Pen, aparece en las encuestas para las próximas elecciones presidenciales francesas liderando la carrera con una intención de voto de un 26%.

La xenofobia siempre existió y de hecho la palabra proviene del griego y hay que recordar que en Atenas, cuna de la civilización occidental, se descalificaba a los extranjeros llamándolos Metecos, mas o menos como hoy sucede en España con los emigrantes de América Latina a los que despectivamente denominan sudacas.

Pero todos aquellos que hacen de la xenofobia su bandera política olvidan que precisamente es el aporte de esos inmigrantes lo que  ha permitido que muchas tareas, que ya no querían ser ejercidas por los nativos, tengan quienes si las hagan y así contribuyan al desarrollo y crecimiento de sus países.

EEUU y también Venezuela le deben mucho de su crecimiento y desarrollo económico al flujo continuo de inmigrantes provenientes de diversos rincones del mundo. Y resulta curioso que sean descendientes de inmigrantes los que enarbolen las banderas de la xenofobia contra los que no hacen nada distinto de lo que hicieron sus antepasados.