EDITORIAL @analitica | Las colas de la ignominia

Screen Shot 2015-09-07 at 6.23.54 PMLunes 7 de septiembre de 2015

La mayoría de los venezolanos no son autómatas para estar en largas colas

En ningún país de América Latina hay hoy un fenómeno similar al que ocurre en Venezuela en el que multitudes de personas hacen interminables colas con la esperanza de que, al cabo de varias horas de espera podrán comprar algo, bien sea arroz, café, azúcar, harina pan, papel toilette, pañales, baterías para automóviles o cualquier otro producto escaso.

Esta situación anómala se ha convertido en rutinaria y se ve, por ahora, a la gente tranquila con la ilusión que al final de la larga espera pueda regresar a casa satisfecho por haber conseguido algo que sirva, ya sea para su consumo, o para revenderlo con una ganancia tal que compense sus horas de cola y le redondee sus precarios ingresos.

Ahora, es lógico formularse la pregunta hasta cuándo puede durar esta ignominiosa situación en las que centenares de miles -para no decir millones- de venezolanos, pierden preciosas horas de su vida esperando que la suerte les brinde el o los productos que justifiquen su inmovilidad.

No se puede pensar que la mayoría de los venezolanos se han convertido en unos autómatas cuyo fin es ahora estar en largas colas bajo un inclemente sol y no sientan dentro de sí deseo de una vida distinta en la que puedan emplear su tiempo en hacer otra cosa que esperar a las puertas de un supermercado u otro negocio.

Lo mas probable es que muchos estén consciente de que no hace mucho no hacían colas y vivían mejor y que empiece a germinar en ellos una molestia progresiva e incluso sentimientos de rabia y un deseo de cambio. Eso debe ser la verdad detrás de las últimas encuestas que muestran que más de un 80% de los venezolanos quieren un cambio. Por eso, si esto se confirma, el 6D el régimen puede despertar con una sorpresa colosal y que el país logre iniciar el camino para reencontrarse en paz y armonía y eliminar para siempre las causas que generaron esas ignominiosas colas.