Share this:

" />
EDITORIAL @analitica | Los que se fueron, los que están y los que volverán

NOVIEMBRE 13, 2017Screen Shot 2017-11-14 at 7.35.16 AM

La situación de Venezuela nos llevó a ser inmigrantes. Aprendimos a salir del hogar y abrir el paso más allá de nuestras fronteras.

En las últimas dos décadas muchas otras cosas hemos aprendido, como por ejemplo a mantener la familia a distancia; a que la política debe formar parte de nosotros porque dejarla en manos de pocos destruye al país; a sobrevivir a las dificultades y a sacar de ellas lo mejor, incluso a pesar de la crisis.

Visiones sobre la situación hay muchas. Lo cierto es que en todos estos años aprendió tanto el que se fue del país como el que se quedó, o el que regresó.

También ha sufrido tanto el que vive fuera como el que se quedó en el país, pues la venezolanidad se lleva en el alma y no se puede meter en dos maletas ni dejarla atrás al aprender otras culturas o el verla transformarse cada día.

Quien se fue del país no se salvó del dolor, de la crisis ni de los cambios, porque el estar lejos también duele, porque no fuiste próspero en tu tierra y quizás -a pesar de la calidad de vida ganada- la historia en la patria hubiese sido otra.

Quien esta fuera también sufre el no tener el amor de la familia cerca, del clima, de ese calor que nos caracterizó por años, porque dejamos de ser el anfitrión para convertirnos en huéspedes en otras latitudes.

Quienes se quedaron sufren la lejanía de los seres queridos, la dura crisis económica que tocó lo que siempre tuvimos: alimentos y medicinas. Vive en angustia con la inseguridad y le agobia la situación política, que en estos momentos no parece tener rumbo.

Sin embargo, para los que se quedaron y para los que se van o se fueron siempre estará el punto clave latente: somos emprendedores por naturaleza, trabajadores, creativos y capaces de surgir en cualquier lugar del mundo.

Ojalá muy pronto nos reencontremos para que, con esa energía que nos caracteriza, podamos volver a trabajar para ver surgir a Venezuela.

Las puertas se abrirán, sin ninguna duda, y el buen hijo regresará a casa y quien estuvo aquí tendrá un aprendizaje tremendo y la capacidad de defender el progreso, como nunca antes, para no dejar caer la tierra de gracia que lo vio nacer. Y para aquellos que no volverán, pues quedará el agradecimiento a una madre patria que los preparó para caminar el mundo con la cabeza muy en alto.