EDITORIAL @analitica | ¿Nuevo aumento de salario soluciona la crisis?

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Desde hace una semana el país esperaba lo que era un secreto a voces: el segundo aumento del salario mínimo integral del 2018, que acumula nueve incrementos desde el 2017.

Al parecer los aumentos constantes se han vuelto una costumbre para los empresarios venezolanos, este último ubica el salario en 37 dólares (según la tasa que maneja el Gobierno) y en 5 dólares según la que anuncian diputados y políticos de oposición basados en un canon “ilegal” y penado por el Ejecutivo.

Los cálculos para llevarle el paso a la hiperinflación y por ende todos los gastos operativos aumentan, así como las nóminas, mientras que la producción nacional parece detenerse en el tiempo.

¿Hasta cuándo podrá aguantar no sólo el empresariado sino el asalariado? El problema cada vez se vuelve más complejo, a pesar que la solución es la más fácil y expedita: reactivar todo el sistema productivo nacional, donde hay un grupo de venezolanos que no agarran sus maletas y se van si no que siguen apostando por el país y su futuro próspero.

Nadie puede explicarse cómo si un sector está dispuesto a levantar la economía de un país y quiere “vender pañuelo en lugar de lágrimas”, como dice el dicho, el Gobierno siga tranzado en bonos, aumentos, importación de productos y medidas de asfixia para emprendedores, mediados y grandes empresarios.

Vivimos un momento que parece paralizar el presente y el futuro en simples ajustes salariales, que superan el 50% de incremento, pero que en la realidad no sirve para cubrir las necesidades básicas de alimentación y salud del venezolano en una economía hiperinflacionaria.

No son cajas con algo de alimentos que se dan cada cierto tiempo a un grupo mínimo de la población, ni los constantes bonos que según el Presidente Nicolás Maduro “protegen al pueblo” (que además equivalen a un kilo de queso y con suerte a un cartón de huevos) los que van a solucionar la grave crisis económica y social por la cual pasa Venezuela.

No es ignorando la realidad y negando la crisis humanitaria, reconocida por importantes actores internacionales, que el país va a salir de ese hueco en el que está metido.

Se requiere con urgencia el reconocimiento de la crisis para poder tomar políticas públicas acertadas y que estén cónsonas con la mano del empresariado y de millones de emprendedores que trabajan por el país.

Es hora de que toda la dirigencia política del país, incluyendo a los chavistas y opositores, no sólo se reconozcan si no que trabajen concatenadamente en pro del bienestar del venezolano.

La crisis es terriblemente grave y dolorosa, se siente con el alma en cada hogar y en cada familia que se desmembra a causa de ella, pero la solución no está en unas maletas y otro destino.

La solución está en nuestras manos, en las de quienes nos gobiernan y en las de quienes se le oponen. La reconstrucción del país está allí, frente a nosotros, solo falta intención de ejecutarla.