EDITORIAL @analitica | ¿Por qué el CNE no quiere observación internacional?

Lunes 19 de octubre de 2015Screen Shot 2015-10-19 at 8.38.13 AM

Resulta grotesco la figura sui generis de acompañante electoral como forma novedosa de turismo electoral

Para cualquier demócrata en el mundo resulta extraño, por no decir inaceptable, que el ente electoral de un país supuestamente democrático se niegue a recibir el apoyo de supervisión electoral de organizaciones con tanta experiencia previa como la OEA, ONU y UE.

La supervisión de esas instituciones es una garantía o aval de que un determinado proceso electoral cumple con los requisitos de forma y de fondo para poder legitimar los resultados de cualquier contienda electoral.

Pretender -con base a una supuesta soberanía de la que estaría investida el ente electoral venezolano- que la supervisión electoral es intervención en los asuntos internos del Estado, es un sofisma que no resiste evaluación alguna.

Pero lo que resulta particularmente grotesco es la figura sui generis de acompañante electoral que vendría a ser como una forma novedosa de turismo electoral, para ver pero sin derecho a opinar, salvo que sea favorable al régimen actualmente en el poder.

Ese empeño testarudo del CNE de negar la observación electoral le da un aspecto muy oscuro al proceso electoral venezolano, porque como dice el dicho quien no la debe no la teme y si persisten en negar la transparencia cualquiera pudiera dudar sobre la pulcritud del mismo.

Esperamos que el CNE, en su propio beneficio y en aras de demostrar que su imparcialidad no es cuestionable, permita la observación de cualquier organismo respetable para que confirmen lo que tantas veces ha sido anunciado: que el sistema electoral venezolano es el más confiable del mundo.