EDITORIAL @analitica | Tiempos de espera

SEPTIEMBRE 6, 2017Screen Shot 2017-09-06 at 7.32.26 AM

Hay momentos difíciles en la vida de las naciones. Son tiempos en los que la gente desespera porque no vislumbra un mejor futuro, sin embargo, nada permanece para siempre igual y lo normal, salvo situaciones muy particulares, es la inevitabilidad de los cambios.

En el siglo XX se implantaron varias dictaduras de corte totalitario, dos de ellas, las fascistas, fueron vencidas en la II Guerra Mundial gracias a la extraña alianza de las democracias norteamericana e inglesa con el totalitarismo soviético que concluyó con los acuerdos de Yalta que dividió Europa en dos grandes bloques, por un lado el comunista y por el otro las democracias occidentales.

El fin de las dictaduras totalitarias comunistas en Europa ocurrió con la caída del muro de Berlín en 1989 pero éstas no desaparecieron del planeta ya que algunas del mismo corte ya se habían entronizado en algunos países de Asia y en la isla de Cuba.

Ahora, en el siglo XXI pareciera que hay un intento anacrónico de instaurar un neototalitarismo sincrético en Venezuela ya que para muchos presenta elementos comunes a los dos grandes totalitarismos del siglo XX.

La espera de cambio se ha vuelto larga para mucha gente que la ha padecido durante ya más de 18 años. Pero los ciclos históricos de hoy son distintos y resulta, por muchas razones que sería largo enumerar en un editorial, poco probable que un modelo como este pueda perpetuarse ya que las circunstancias tanto internas como externas no les son favorables.

Lo que no resulta evidente es determinar hoy los lapsos en los que los cambios se harán manifiestos, porque no hay todavía claridad sobre cómo se producirían las condiciones determinantes para que ocurra. Hay parte de la gente que desearía que ocurriese de manera repentina, aceptando cualquier fórmula que la haga viable, mientras otros consideran que solo se logrará un verdadero cambio si este se hace siguiendo el tortuoso camino establecido en la Constitución y con la creación de una alianza entre las diversas fuerzas políticas del país.

Lo cierto es que es indispensable impulsar una transformación sustancial en las condiciones políticas, económicas y sociales del país, si queremos, como debemos suponer que así lo desea la inmensa mayoría de los venezolanos volver a vivir en paz y en progreso con oportunidades para todos para construir un mejor futuro.