EDITORIAL @analitica | Venezuela necesita que se siembren valores

DICIEMBRE 7, 2016Screen Shot 2016-12-07 at 10.16.45 AM

Lo que nos toca hacer para volver a ser país después de 18 años de destrucción es enorme. No sólo debemos construir, prácticamente a partir de cero, las instituciones del Estado venezolano, la racionalidad económica, y las reglas que rigen la convivencia democrática, sino lo más importante, rescatar los valores éticos y morales de una sociedad librada a su suerte.

Ya, en su tiempo, el Libertador Simón Bolívar había dicho: Moral y luces son nuestras primeras necesidades. ¿Qué quería decir con eso? Que ninguna sociedad organizada podía prescindir de reglas éticas y morales para subsistir, pero que sin luces, es decir sin una educación adecuada y generalizada tampoco.

En este lapso trágico en el que el país ha sido  desgobernado por aplicaciones, por demás erróneas, de una ideología confusa e impracticable, los dirigentes se dieron a la tarea, no sólo de envilecer el lenguaje, sino de promover en los ciudadanos actitudes desafiantes y de rechazo a lo que ellos consideraban como la decadente moral burguesa.

La moral y la ética no son ni capitalistas ni socialistas, son la expresión necesaria para la convivencia civilizada de los seres humanos organizados en sociedad.

La moral y la ética son la columna vertebral de todas las religiones, de la preservación de la familia como núcleo esencial de convivencia y del respeto a la individualidad del ser humano.

Sin principios morales y éticos no puede haber convivencia pacífica, e inevitablemente caemos en lo que Hobbes afirmaba“El hombre es un lobo para el hombre”. Muchos otros filósofos, pensadores y mentes superiores han tnido una visión diferente y han destacado que en los humanos prevalecen sentimientos de generosidad y solidaridad que deben ser aprovechados para inculcarles la necesidad de la tolerancia y de la inclusión social.

Estos principios y estas reglas de conducta no se decretan a través de constituciones y leyes, se siembran en las familias, en las escuelas, y en el trabajo. 

Venezuela no se recuperará mientras no entendamos que debemos ser diferentes a lo que hemos sido. Que la viveza criolla, el oportunismo, el facilísimo, si bien fueron en un momento dado un resuelve, en el tiempo han sido nuestra perdición, porque nos han abierto el camino a la riqueza fácil, obtenida fundamentalmente a través de los diversos rostros de la corrupción.

Pero, como decía Bolívar, la moral no es suficiente si no educacion. El cambio pasa por entender que sólo progresa un pueblo educado, formado con los conocimientos requeridos para enfrentar los retos del mundo de hoy. Persistir en una visión distorsionada de una presunta Venezuela heroica le hace un daño terrible a las futuras generaciones, porque está basado en una suma de falacias con la que los militares de ayer y de hoy rescatan su inexorable primacía. El país no lo construye la guerra, sino la labor silente y cotidiana de los ciudadanos.

El país somos todos nosotros, y es de abajo hacia arriba que se construye, y eso se logrará cuando interioricemos que a partir del núcleo familiar debemos enseñar el respeto y acatamiento de los valores morales y éticos necesarios para poder convivir en paz, y sembrar en nuestros hijos los conceptos de solidaridad, generosidad, tolerancia, responsabilidad e inclusión social.