Editorial | Cementerio de votos ciudadanos —Jugando con perdedores

MARTES 12 DE DICIEMBRE DE 2017Screen Shot 2017-12-12 at 7.50.02 AM

Ya sabemos que Maduro le tiene miedo a la oposición y que no pierde oportunidad de retarla a pelear siempre y cuando él tenga asegurada la victoria por vías no muy santas. Sabe que sin trampas, triquiñuelas y cartas marcadas al estilo de los peores casinos de Asia no va para el baile. De manera que no le quita el sueño que la oposición compita con él en las elecciones de gobernadores, de alcaldes y, desde luego, en las presidenciales.

Basta con estudiar cada escenario y a partir de allí escoge sus armas y sus pertrechos. Jorgito, trae la trampa número 67, sí, esa misma que aplicó Fidel Castro en Miami para penetrar, dividir y anular a las fuerzas anticastristas. Y de inmediato Jorgito le contesta: Jefe, de usted dirán que es disminuido, je je, pero se las sabe todas.

Y te diré Jorge que les tengo otra preparada para las presidenciales, pues el candidato de oposición lo escogeré yo. Partido que no haya participado este domingo no puede participar más. Que lo vayan sabiendo desde ya. De ahora en adelante iremos rumbo a Cuba, al mar de la felicidad.

No miente Maduro al afirmar esto con tanta convicción. La situación del país está llevando a muchos a la muerte, a los más inocentes, a los que nacieron en esta tierra en la que ni los más fundamentales derechos están garantizados por culpa de una camarilla de civiles y militares. Pero quienes  pueden escapar de la desgracia tampoco las tienen todas consigo, sobre todo aquella emigración que no tiene calificación para el trabajo ni otro tipo de respaldo.

Vale la pena preguntar si la explicación que da Maduro sobre las motivaciones para rechazar la ayuda humanitaria es por ignorancia, simple cinismo o maldad. O es apenas un ensayo general para empezar a “cubanizar” aquí la miseria y el hambre. Tal parece que lo más acertado es inclinarse por pensar que es lo último, porque no hay argumento que sostenga la especie de que en el gobierno no se han enterado de que en menos de 40 días han muerto alrededor de 11 niños por desnutrición.

Vociferar a los cuatro vientos que la ayuda humanitaria que se solicita para el país es una excusa para una “invasión” y que ellos están en la obligación de defender la soberanía es una canallada. ¿Acaso el dineral que gastaron para estas elecciones de alcaldes no hubiera tenido un mejor destino si se invertían en alimentos y medicinas? Porque  hasta el más ciego era capaz de percatarse de que los resultados estaban arreglados de antemano y que toda esta ola de represión no era sino el abono previo a la siembra de votos que se estaba preparando.

Estas elecciones han sido las más falsas de nuestra historia porque los venezolanos no son masoquistas y saben que el único que los empobrece es nada menos que el señor Maduro y, sin embargo, no contentos con matar por hambre y por falta de medicinas, ahora los matan como ciudadanos, los asaltan ya no con una arma de fuego sino con una miserable bolsa de comida.

Nunca como ahora se ve tanta gente deambulando por las calles, desocupados, hombres y mujeres en edad productiva tratando de sacarle algo a una bolsa de basura o simplemente pidiendo en las esquinas. ¿Esos son los votantes del oficialismo? Jamás ni nunca.