EDITORIAL China cambia las reglas

Hong Kong se rebela contra las imposiciones de Pekín sobre elección de gobernantes

Los habitantes de Hong Kong tienen pleno derecho a exigir al Gobierno de Pekín que —según lo acordado con las autoridades británicas en 1997, cuando Reino Unido devolvió la colonia— respete la fórmula un país, dos sistemas. China no permite concurrir a las elecciones a primer ministro de Hong Kong a aquellos candidatos que no considera “idóneos”, un eufemismo que esconde la sintonía del candidato con las directrices que emanan del Partido Comunista. Pero China se comprometió ante Reino Unido, la comunidad internacional y la población de Hong Kong a que, a partir de 2017, las elecciones serían libres. Sin embargo, en agosto cambió las reglas y anunció que sería un comité —controlado por las autoridades comunistas— el que elegiría a los candidatos que la población puede votar.

No debe extrañar que los habitantes del territorio, especialmente los jóvenes, lo consideren inaceptable y exijan democracia en unas manifestaciones que van aumentando tanto en participación como en intensidad. El rechazo a la política de Pekín se produce además en pleno aniversario emblemático: cuando, mañana, el Partido Comunista Chino celebre sus 65 años en el poder, será imposible obviar que una parte del territorio nacional —importante por su simbolismo y por su peso económico, como una de las principales plazas financieras del mundo— es escenario de una extendida protesta contra ese mismo poder.

China ha cambiado mucho desde la matanza de Tiannamen en 1989. Es un país inmensamente más poderoso en términos económicos y estratégicos. Pero la forma de ejercer el control sobre la población ha cambiado poco. Censurar las imágenes de lo que sucede en Hong Kong, en el siglo XXI, es tratar de poner puertas al campo. La mejor manera de acabar con la protesta es atenerse a lo acordado y permitir a Hong Kong elegir libremente a sus representantes.