EDITORIAL De cobero a disco rayao
Xabier Coscojuela Jueves 20 de Noviembre de 2014TalCual

Screen Shot 2014-11-20 at 7.48.04 AMEs verdad. Los discos rayados fueron casi extinguidos por los avances tecnológicos, pero todavía hay algunos que perduran. Uno de ellos es el presidente Nicolás Maduro quien repite en cada una de sus intervenciones las mismas fórmulas que supuestamente llevarán a Venezuela a convertirse en una potencia, cuando la realidad es que el país atraviesa hoy una de las peores crisis de su historia. Fórmulas arcaicas aplicadas en cuatro de los cinco continentes que fracasaron en todas partes y aquí lo está haciendo de nuevo. Recetas plasmadas en las nuevas leyes anunciadas el martes donde se profundizan los controles, se aumentan los impuestos y ayer anuncia la creación de una policía contra la corrupción, lo que parece más un saludo a la bandera que algo serio.

Rayado y aburrido también el discurso, al extremo que el hastío quedó reflejado, como este martes, en la propia cara del jefe del Estado, quien mostraba unas ojeras muy desarrolladas que delatan que el Presidente ya no duerme como un bebé. La somnolencia que producen las palabras presidenciales se hizo patente el lunes y el martes. El primer día un grupo de delegados a un congreso obrero estaba abandonando el Poliedro cuando fueron atajados y regañados por el propio Maduro en cadena de radio y televisión. No le importó quedar en evidencia. Al día siguiente fue su propio ministro de Planificación, el multifuncional e improductivo Ricardo Menendez, quien prefirió entretenerse con una laptop antes que calarse los fastidiosos cuentos del heredero. Todos los venezolanos, hasta los chavistas, están cansados de escuchar el cuento de la guerra económica, el sabotaje, las amenazas imperiales y los pelucones. Quieren respuestas efectivas para la inflación, escasez y delincuencia, además de no vivir de apagón en apagón salpimentados últimamente con cortes extensos en el servicio de agua.

El martes, al anunciar las referidas leyes, el Presidente dijo que ahora sí Venezuela se va a convertir en una potencia y nos vamos a olvidar pronto de todos nuestros males. No queremos ser aguafiestas, pero también le íbamos a suministrar gas a toda Suramérica y en estos momentos cualquier venezolano tiene que hacer magia para poder comprar una bombona de gas.

Todos también recordamos que Maduro prometió torcerle la mano al dólar paralelo, pero a éste, por ahora, le dicen Unidad Tributaria porque su valor se está pareciendo a ésta.

Este nuevo arsenal legislativo no es sino una parte del paquete madurista que se viene aplicando con el ajuste de precios a los productos de primera necesidad, unido a las devaluaciones del bolívar, que lo han dejado bien débil, al igual que el bolsillo de los venezolanos soportando una de las mayores inflaciones del planeta.

Ajustes en los impuestos al lujo, algo que no recauda mucho (¿cuántos venezolanos poseen yates?); también a los cigarrillos y los licores, que tienen que ser pagados antes de vender la mercancía, lo que da una idea de lo seca que debe estar la caja pública. Evitando el contrabando de gasolina y cobrando el petróleo que se le ¿vende? al camarada Fidel ingresaría más dinero al Fisco.

Por otro lado, promulga la ley que crea las zonas económicas especiales, algo de lo que viene hablando desde hace más de un año, no sabemos si copiadas de las que hay en China y Cuba, donde por cierto los derechos laborales son inexistentes, por lo que esperemos que los dirigentes sindicales serios, no modelo Wills Rangel, estén alertas para hacerlos cumplir allí.

Es pedirle mucho a Maduro que cambie el modelo. Las gríngolas ideológicas no le permiten ver sino hacia Cuba, pero el experimento que él y su combo adelantan lo está pagando muy caro el pueblo venezolano. Si las cosas están como están con un barril que va a cerrar el año por encima de los 90 dólares, nos atrevemos a pronosticar que en 2015 lo que va a estar potente va a ser la inflación y la escasez. Y peor todavía, más cadenas, más mentiras y más disco rayao.