EDITORIAL ¿Dónde andas Rodríguez Torres?
 Fernando Rodríguez Lunes 17 de Noviembre de 2014|TalCual

Screen Shot 2014-11-17 at 7.11.11 AMEl presidente Maduro le ofreció, en quince (15) días, un empleo, importante y estratégico, cuando lo destituyó del Ministerio del Interior. Lapso ya transcurrido y nada. Lo que deja dos opciones: o metió una mentira, piadosa o estratégica. O el general se negó a aceptar el ofrecimiento que quién sabe de qué se trataba, a lo mejor la embajada en Kenia para averiguar si Uribe estaba complicado en el asesinato de la señora embajadora (¿en qué andará eso, por cierto?).

Lo tangible es que el mayor general desapareció de la escena, bien desaparecido. Lo cual es muy notorio porque bien sabido es que el ministro ama intensamente los medios. No perdía ocasión, a pesar de ser poco telegénico, de declarar a veces en varias ocasiones al día, así se tratara del robo de cinco litros de aceite y una patilla en una bodega de Pagüita.Screen Shot 2014-11-17 at 7.15.10 AM A ese pantallerismo, dicho sea de paso, algunos ociosos le atribuyen aspiraciones presidenciales y el motivo principal de su salida. Vainas. Lo cierto es que nos quedamos con la interrogante del destino del hombre de los cuadrantes. Lo que se liga al desconocimiento del motivo de que lo hayan tirado por la ventana de golpe y porrazo, porque uno lo suponía muy bien atornillado, hacendoso colaborador, que solía hacer coro, y hasta de solista, cuando se inventaba alguna truculencia, magnicidios, invasiones y bagatelas por el estilo. ¿Serían las presiones de los colectivos agredidos por el Cicpc? Parece mucho camisón para Petra pero habrá que aceptarlo hasta que se dé otra explicación más creíble que incluya las actividades santas o diabólicas de los “masacrados” (J.V. Rangel). Pero, por mera curiosidad, nos gustaría saber al menos dónde reposa el sujeto de su ajetreada vida anterior.

Tampoco sabemos mucho de si hubo alguna conexión con el caso Serra y su asistente Herrera. La simultaneidad de los acontecimientos pone en acecho al lector de novelas negras o del inmortal Sherlock Holmes. Pero lo que se ha complicado de manera cada vez más tortuosa es el mencionado caso del diputado asesinado. Primero, porque después de haber prácticamente agarrado a todos los asesinos no ha sido posible para el gobierno encontrar un pequeño enlace con paramilitares colombianos y eso que no es muy afecto a los interrogatorios ortodoxos, como se probó recientemente en la ONU. Pero la tapa del frasco la puso el embajador colombiano, quien afirmó que “El Colombia” no es colombiano, que no hay ningún vínculo con paramilitares del hermano país, ni mucho menos con el expresidente Uribe, y que la cosa parece un monstruoso delito de los escoltas del mártir. Esto no es concha de ajo porque más allá de la indiscreción diplomática lo que le está diciendo a Maduro y su combo es que son una sarta de mentirosos e irresponsables que en pocas horas montaron una olla indigerible y fétida.

Total que nada sabemos de tan estruendosos sucesos que tanto sonaron y tanto nos conciernen. Tan interesante que sería que el mayor general Rodríguez cesara sus merecidas vacaciones y nos contara su versión de los hechos.