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Editorial – El 8/12 puede conducir a un nuevo 23/1
Screen Shot 2013-11-18 at 8.24.37 AMDiciembre tiene que ser la fecha del reencuentro entre todos los demócratas, fecha en la que le hagan saber a Maduro y a sus patrones cubanos que Venezuela ni se vende, ni se rinde porque nunca será una copia al carbón de la Cuba fidelista

Nuestros padres y abuelos lucharon con ahínco en el siglo pasado para que en Venezuela se implantara la democracia después de tantos años de tiranías, dictaduras y personalismo de todo género. El 23 de enero de 1958 se sacudieron la última dictadura del siglo XX.

Ahora tienen quince años tratando de revertir ese proceso democrático para construir una nueva forma de totalitarismo, de esa utopía denominada socialismo del siglo XXI y que no es otra cosa que la repetición de los fracasos comunistas en la URSS, China, Vietnam, Cambodia, Corea del Norte y Cuba. Los más avezados de esos países, salvo la isla de la felicidad y la monarquía hereditaria coreana, ya han abandonado la utopía y se han adaptado, cada uno a su manera, al antes maldecido capitalismo occidental.

En esos tres lustros hemos padecido la mayor inflación, desabastecimiento, inseguridad personal, violación de los derechos humanos y deficiencia en los servicios de salud y otros servicios públicos de que se tenga memoria, y ciertamente mucho más grave que lo que haya podido ocurrir en la mal llamada IV República que nosotros preferimos calificar como la Era Democrática.

Estas circunstancias por si solas deberían lograr movilizar a la mayoría consciente y responsable del país para ir a votar el 8D y al igual que nuestros antepasados en el siglo XX marcar así esa fecha como el inicio glorioso de la recuperación de la dignidad nacional y del rescate para siempre de los valores democráticos que son la verdadera esencia de nuestro pueblo.

Diciembre tiene que ser la fecha del reencuentro entre todos los demócratas, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, obreros, campesinos, militares, estudiantes, empleados del sector privado y público en la que le hagan saber a Maduro y a sus patrones cubanos que Venezuela ni se vende, ni se rinde porque nunca será una copia al carbón de la Cuba fidelista.

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