Editorial | Embriagados con el éxito ııı La MUD en estos días

Screen Shot 2016-09-20 at 8.23.38 AMMARTES 20 DE SEPTIEMBRE DE 2016

 

Después de la Toma de Caracas, la MUD no ha sido la reina de la asertividad. Parece que el respaldo de la multitud la dejó turulata, con la brújula enredada, como si el apoyo de la sociedad civil le hubiera movido la alfombra para que comenzara a trastabillar como en el pasado.

Quizá no esperaban los líderes de los partidos un respaldo masivo y disciplinado. Tal vez se impresionaron al ver tanta gente pidiendo el referéndum revocatorio y marchándose a su casa en perfecto orden como se les pidió, pero lo cierto es que a semejante demostración de fuerza no le ha seguido una dirección lúcida. A la Toma de Caracas no le ha continuado una conducta coherente y sólida que permita sentir que se sigue adelante y con entusiasmo un proyecto fundamental para deshacernos del régimen.

Las recientes declaraciones del diputado Timoteo Zambrano sobre Mercosur son el generoso gotero que ha rebasado con creces la tinaja, pero apenas confirman el dibujo libre que comienza a predominar en la vocería de los partidos unificados.


Unas palabras como las pronunciadas por el coordinador de Asuntos Internacionales de la MUD sobre las medidas de Mercosur, relativas al gobierno venezolano contra el cual se combate desde la cúpula partidista, no son un hecho aislado.

Son el clímax de una manera cada vez más incoherente de referir los asuntos que interesan a la sociedad. Son la evidencia indiscutible de la existencia de búsquedas particulares, de preocupaciones alejadas del interés colectivo al cual se deben los líderes políticos y del cual depende la unión en un momento que parece culminante. No se pueden entender de otra manera, para no meter en el asunto el veneno de la sospecha.

¿Sospecha de qué? De oscuridades que parecieran relacionadas con la conveniencia del chavismo. De actitudes que no se pueden comprender de buenas a primeras, si se parte de la existencia de una oposición sin fisuras que lucha por acercarse a la meta. De allí que sea preferible pensar en actitudes individuales, en poses personales, en deseos de protagonismo que disgregan en lugar de juntar, que separan en vez de agrupar.

Como el predicamento del diputado Timoteo Zambrano no es insólito, sino uno más en el desfile de eminencias personales que dicen lo que les parece según el libreto que preparan a solas, en la casa de su partido, quizá solo convenga detenerse ahora en sus perjuicios sin ponerse a buscar otras razones más complicadas y menos honorables.

La MUD no es un cuartel, ni se le debe parecer, pero los saltos de mata de muchos de sus voceros aconsejan la prudencia de una mínima disciplina que no produzca la confusión de la sociedad. Ya tenemos bastante carga los venezolanos para que se eche sobre nuestras espaldas un rompecabezas de mil piezas que puede tener impredecibles consecuencias.

La MUD no debe olvidar que puede estar en las cercanías de un diálogo con el régimen, pero que ello no cuenta con todas las simpatías del pueblo. Si agrega a esto la contradicción de sus voceros, el pronóstico no puede ser positivo.