Editorial | En cajas de cartón – Bebés alineados

Screen Shot 2016-09-22 at 10.51.28 AMJUEVES 22 DE SEPTIEMBRE DE 2016

 

No hace mucho tiempo informamos aquí sobre la iniciativa de emprendedores larenses que, por el elevado costo de los insumos (madera y latón, principalmente) se dieron a la tarea de fabricar, con criterios ecológicos, ataúdes de cartón biodegradables, a objeto de abaratar el pasaje a la última morada.

La idea no era original ­de acuerdo con el diario madrileño ABC , un producto similar habría sido expuesto en 2013 en la Feria Internacional de Productos y Servicios Funerarios­, pero tenía a su favor la intención solidaria subyacente en la aventura de los fabricantes. Morir, pues, acartonado, como los zapatos de Manacho, no tiene mucho de original; tampoco nacer.

El pasado martes, 20 de septiembre, diversos medios nacionales e internacionales difundieron fotografías de seis cajas de cartón en las que dormían igual número de recién venidos al mundo, en el retén del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales Domingo Guzmán Lander (Anzoátegui).

Las imágenes publicadas ­que evocaban un remate de muñecos descontinuados a precios de gallina flaca­ mueven a indignación. En CNN, una angustiante secuencia de lentos travellings detallaba, sin necesidad de recurrir a las palabras, la precariedad de nuestros servicios de maternidad, y puso en evidencia ante la sociedad planetaria las deplorables condiciones de nuestro sistema de salud.

Y esto sucede cuando el gobierno acaba de poner término al dispendioso festín de los No Alineados en Margarita cuyo costo se elevó a 200 millones de dólares, cantidad con la que podría dotarse los hospitales de los insumos necesarios para que un cuadro tan dantesco como el divulgado no siga reproduciéndose.

El contraste entre el boato del grotesco ceremonial “antiimperialista” escenificado en Margarita y el ruinoso estado de la infraestructura hospitalaria nacional no puede ser más abrumador.

Y mientras el monopolio mediático oficial insistía en presentar como un éxito el circo montado en Margarita, en las postrimerías del bochinche una menguada parte del público rojo rojito alquilado en tierra firme para la ocasión, bajo los efectos del alcohol, rompió las barreras policiales y se lanzó a atacar y destruir lo que encontraba a su paso.

En los edificios residenciales y locales comerciales de los alrededores de la Cumbre quedaron huellas indelebles de esa bárbara invasión que provocó el rechazo de la ciudadanía, y que obligó a Maduro a prescindir de la cadena final para que el público no se mofara de esa turba bolivariana.

En verdad, las cajas de cartón en sí mismas no son una aberración. En Finlandia se obsequian a las madres para que sus críos retocen en ellas al alcance de su mirada. Pero son cajas especialmente diseñadas ­y los fineses saben de diseño­ para tal fin.

Las que, a falta de incubadoras, se utilizaron en el Domingo Guzmán, remendadas con tape para adecuarlas a la talla del neonato, son las que van a parar a plantas de reciclado, cuando no a los basureros. ¿Y qué dice el ministro de Salud? ¿Qué piensa de semejante anomalía el presidente obrero? ¿Creerán que es ejemplo del ingenio de un país no alineado con la modernidad?