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Editorial Es hora que Maduro madure -analitica.com Miércoles, 4 de septiembre de 2013

Screen Shot 2013-09-02 at 7.19.06 AMNo puede llegar muy lejos un mandatario que no sólo sobrevive flotando sobre un recuerdo, sino que no demuestra el coraje de reconocer las fallas y carencias de su propio mandato y se ahoga en un río interminable de excusas y fantasías que sus propios ciudadanos no le creen
No entendemos actitudes y alardes del Presidente Maduro que no sólo perjudican al país sino que debilitan su propia imagen. Comprendemos que en vista de sus resultados electorales, cuando perdió en los comicios presidenciales un millón de votos, quiera sostener la imagen, el recuerdo, la relación extrema con el fallecido presidente Hugo Chávez.

Es su decisión y es su emoción, citar a Chávez constantemente e ir a reflexionar frente a su tumba, pero inventarse conspiraciones y exitosos saboteos para explicar las fallas graves del sistema eléctrico quizás para no denunciar los errores graves cometidos en esa área desde el comienzo mismo del gobierno de Chávez, es por una parte insultar la inteligencia de los venezolanos. Por la otra, es reconocer que su propio Gobierno falla en la prometida mejoría del servicio, o falla espectacularmente en el mantenimiento de la seguridad del país; o ambos.

La diplomacia complaciente, irresponsable e ignorante ante temas vitales como la reclamación venezolana ante Guyana, puede ser una herencia de Chávez que Maduro sostiene. Chávez puede estar vivo en los recuerdos pero muerto en lo físico, y ahora el Presidente, y el responsable, es Nicolás Maduro. Lo que pierda Venezuela por no establecer vigorosamente su punto ante el abuso guyanés de otorgar concesiones en el territorio reclamado y, aún más, en las propias aguas venezolanas, no sólo lo pierden los venezolanos, sino que esa pérdida es responsabilidad directa y personal de Nicolás Maduro como Presidente, además de patriota y jurídicamente reclamable a él.

No puede llegar muy lejos un mandatario que no sólo sobrevive flotando sobre un recuerdo, sino que no demuestra el coraje de reconocer las fallas y carencias de su propio mandato y se ahoga en un río interminable de excusas y fantasías que sus propios ciudadanos no le creen. La experiencia de Gobierno de Nicolás Maduro no es de sólo 5 meses, sino desde desde la Asamblea Nacional en 1999, ha sido diputado, canciller, Vicepresidente y Presidente encargado. Ya es hora de que madure.

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