Editorial |ı| Sobre los militares presos ***Los papeles de Reuters***

Screen Shot 2017-07-08 at 7.42.39 AMSÁBADO 8 DE JULIO DE 2017

Según un despacho de Reuters publicado por el diario español El País en su edición del pasado jueves 6 de julio, al menos 123 miembros de las fuerzas armadas de Venezuela han sido detenidos desde el inicio en abril de la oleada de protestas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, acusados de traición, rebelión, robo y deserción. Precisa la prestigiosa agencia británica, que los ministerios de Comunicación y Defensa, al ser consultados, rehusaron comentar la información. Son varias las lecturas que concita esta noticia. 

De entrada, es de rigor suponer que, si las autoridades guardan silencio respecto al contenido de esos expedientes, es porque no pueden negarlo. El que calla otorga, reza un refrán; debemos, pues, dar por ciertas las revelaciones de una organización cuya reputación se basa en la veracidad. Otro aspecto que reclama la atención es la pluralidad de imputaciones que, exceptuando el robo ­seguramente comida, porque el rancho es insuficiente­, refleja descontentos inocultables en los cuarteles. Traición y rebelión son palabras mayores. ¿Traición a qué o quién? ¿A la revolución o a Maduro? De ser así, no es de extrañar que el fantasma de la insubordinación asuste, ¡bu!, al alto mando castrense.

Para concluir, por ahora, pues la culebra es larga, conviene considerar lo atinente al número de implicados en cada uno de los delitos especificados que permanecen detenidos en Ramo Verde, La Pica y Santa Ana, o tomaron las de Villadiego. 

Veamos qué nos dice Reuters: Desde abril unos 30 miembros del Ejército han sido arrestados por desertar o abandonar su puesto, y otros 40 por rebelión, traición o insubordinaciónEl resto de los prisioneros militares han sido acusados de robo.

30 desertores y 60 pillos no constituyen quizá cifras relevantes en un contingente de 150.000 militares; pero, cuando hablamos de 3 meses, un presunto malhechor por día, la cuestión se torna preocupante: hay un relajo en progreso que escapa al control de los jefes porque el rol que ha venido interpretando la institución armada durante este último acto del drama nacional es para desmoralizar a cualquiera. 

Y en una institución basada en la obediencia ciega, la semilla de la indisciplina puede germinar con amenazadora velocidad, sobre todo cuando las órdenes impartidas por la superioridad contravienen la ética y conciencia del subalterno.

Que no es ciego ni sordo. Que ve, escucha y se entera de lo que sucede en el país, su país. Por eso, aflora la indocilidad.

Cuarenta casos de rebelión registran los papeles consultados por Reuters. Podríamos conjeturar que las fugas han sido para sacudirse el yugo de la alienación a un proyecto desquiciado y en riña con la función que asigna la carta magna a la FANB.

Asumamos que la pillería, ¿ladrón que roba a ladrón?, es un cargo sin pruebas o levantado a la ligera. Entonces no serían cuarenta, sino muchos más los rebeldes con causa y razones para amotinarse.

Padrino sabe que la desobediencia no es solo civil y le restará importancia al gusanillo del desacato. Dirá: ¡Infamias del imperialismo inglés y el colonialismo español!