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EDITORIAL Las candelitas de Maduro -Fernando Rodríguez
Lunes 10 de Marzo de 2014  |  TalCual

Screen Shot 2014-03-10 at 7.53.19 AMSe diría que el gobierno apaga una candelita y prende dos, las multiplica con su insólita torpeza. No parece caer en cuenta de que el país se incendia y que el fuego que se expande por toda su geografía viene de causas muy reales y tangibles, eso que llaman crisis económica, que hacen infernal la vida de los venezolanos. Fernando Travieso, en el  Tal Cual de fin de semana, cita acreditadas fuentes que colocan a la calidad de vida de las ciudades venezolanas en el antepenúltimo lugar de América Latina, seguida de Honduras y Haití.

Jorge Rodríguez declamaba el sábado su disposición al diálogo, la paz, el amor, la felicidad y otras pamplinas cuando horas antes había decidido que la oposición nacional no tiene el derecho a pisar el municipio Libertador, así de simple y grotesco. Para cumplir ese precepto montó barreras policiales y militares sin precedentes en todos los accesos a su feudo para impedir una manifestación cuyas cabezas más visibles eran el alcalde mayor de Caracas y un tal Capriles por el cual votó en la última elección presidencial algo así como la mitad de los venezolanos. El haber impedido esa marcha seguramente prenderá muchas candelitas porque de alguna manera brotan los efectos de las colas y el desabastecimiento, los precios inflados y el malandro que mata.

Uno juraría que hay siniestra premeditación y cálculo en esa insensatez. Además de culillo y vocación totalitaria.

Ese mismo sábado Maduro instalaba una comisión política de la conferencia de paz que se parece cada vez más a una opereta barata.

Los miembros de la oposición, la otra mitad del país, está representada por unos tipos que sólo se representan a sí mismos, salvo alguna excepción. ¿No se dará cuenta que ese simulacro no se puede prolongar y que debe asumir con valor y transparencia las condiciones que exige un verdadero diálogo y hacer los movimientos necesarios para propiciarlo? Que no basta con esos llamados, que también hizo ese día, a líderes estudiantiles y opositores a que se integren a la comparsa populista que maneja a su gusto y a su arbitrio. El tiempo que viene va a ser todavía más inclemente que el que vivimos, ya espantoso. Y anuncia candelitas y candeleros. Por tanto, si de lo que se trata es de ganar tiempo, como dicen algunos, pues tal parece que lo que hace es perderlo. Muévase de verdad Maduro, si eso fuese imaginable. Haga cosas significantes: suelte los presos políticos, no deje impune el sadismo policial, militar y de los mercenarios organizados, nombre personas morales en el Poder Moral y justas e independientes en el Judicial, mande a Giordani de embajador a Corea del Norte, meta presos a los boliburgueses saqueadores de Cadivi, acabe con la ladilla de las cadenas, que ya es bastante perversa la televisión venezolana… Los estadistas actúan, abren caminos, no hablan paja, deciden.

Para terminar de reseñar ese sábado glorioso y sus contradicciones la Defensora del Pueblo (sic) intentó convencernos de que nuestros guardias nacionales, policías y colectivos son poco menos que monjes franciscanos atropellados por estudiantes y guarimberos, y que las decenas de denuncias de atropellos y torturas son elucubraciones de las ONG que trabajan sobre derechos humanos y los maniacos del twitter. Claro que debería renunciar, por alcahueta de delitos gravísimos y escasez intelectual y verbal.

Es el país el que está en juego entre candelas y candelitas, como pocas veces en la historia contemporánea. El corazón de la patria, como se diría en el lenguaje patriotero del chavismo.