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EDITORIAL Merkel arrasa -El País 23 SEP 2013

Screen Shot 2013-09-22 at 10.20.13 PMEl abrumador triunfo del CDU/CSU le permite elegir socio de gobierno y avala sus tesis europeas

Las elecciones alemanas han despejado espectacularmente el camino de la canciller Angela Merkel a un tercer mandato. Su bloque conservador democristiano, CDU más CSU ha conseguido casi el 42% de los votos, una situación que incluso le permitiría gobernar en minoría si así lo deseara. Pero hay poca tradición en Alemania de gobiernos minoritarios y es poco probable que se recurra a esa fórmula. El arrasador resultado, que le deja a pocos escaños (entre 3 y 4) de la mayoría absoluta le permite elegir el partido que acompañará a Merkel como socio en el Gobierno del país más poderoso de Europa, después de que los liberales, en caída libre, ni siquiera hayan conseguido llegar al 5% que da acceso al Bundestag. La conclusión en clave de política interna es que parece más fácil un acuerdo con el SPD; y en clave europea, la canciller recibe un apoyo mayoritario para mantener sus tesis férreas sobre el euro y las políticas de austeridad.

Una Alemania profundamente conservadora ha otorgado al partido de la canciller, después de las elecciones más aburridas en décadas, sus mejores resultados en los últimos 25 años. No solo por la popularidad personal de Merkel, por encima del 60%, sino porque sus pautas políticas de centro derecha son percibidas por muchos de sus compatriotas como un salvoconducto para influir en una Europa en crisis. Los socialdemócratas de Peer Steinbrück han mejorado sus resultados anteriores, pero no han alcanzado el 27% que le pronosticaban los sondeos.

Además del apoyo masivo a las políticas interiores y exteriores de CDU/CSU, las elecciones han dejado un claro perdedor, que es el partido liberal, incapaz de superar la barrera del 5% y entrar en el Bundestag. La triunfadora Merkel se queda sin socio de gobierno, pero es poco probable que lamente el cambio.

Merkel puede optar por una gran coalición con los socialdemócratas, como la que funcionó en su primer mandato, entre 2005 y 2009, o incluso a tocar la puerta de los progresivamente desacreditados verdes, a los que ha hecho algunos guiños recientes, ambos incómodos compañeros de cama. Steinbrück descartaba hasta ayer mismo volver a gobernar con Merkel, pero sus resultados relativizan su papel en el escenario político que se avecina. Una alianza entre el centroderecha y el centroizquierda sería no solo el desenlace más plausible políticamente en un sistema proporcional, sino también el preferido por los alemanes a la vista de los datos electorales que se conocen.

Esa eventual coalición, llegado el caso, no cambiaría sustancialmente el Gobierno de un país tan políticamente rodado como Alemania, ni su postura europea o transatlántica, más allá de algunos ajustes menores e inevitables rifirrafes parlamentarios. A la postre, los socialdemócratas han apoyado la crucial política de Merkel sobre el euro y Berlín (ninguno de sus grandes partidos) sigue sin plantearse desempeñar el papel relevante que le correspondería en los asuntos internacionales.