EDITORIAL » Netanyahu se equivoca

La ofensiva mediática del primer ministro israelí contra el principio de acuerdo con Irán es contraproducente para Israel

Screen Shot 2015-04-07 at 9.33.19 AMLa ofensiva mediática que está realizando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ante la opinión pública estadounidense y ante el Partido Republicano —que tiene la mayoría en el Congreso— oponiéndose al principio de acuerdo sobre la cuestión nuclear alcanzado con Irán la semana pasada constituye una grave irresponsabilidad. Insistiendo en que lo logrado es un mal acuerdo y que es mejor no firmar nada, Netanyahu se ha lanzado a una intensa ronda de entrevistas en las principales cadenas de televisión estadounidenses. De hecho, son mucho más numerosas, por ejemplo, que las concedidas en su propio país en los últimos años. El primer ministro israelí trata de torpedear uno de los acuerdos más importantes de las últimas décadas, alcanzado con gran esfuerzo y un gran consenso en la comunidad internacional.

Netanyahu esgrime que el acuerdo significa un grave peligro no solo para su país sino para la estabilidad mundial; pero en su razonamiento pasa por alto detalles fundamentales. En primer lugar, según ha declarado el mismo Barack Obama, todavía se está lejos de un pacto final y lo aprobado hasta ahora es solo un principio de acuerdo que sienta una base positiva: Irán reducirá a un tercio su programa nuclear actual. En segundo término, Israel no queda aislado de su alianza con Occidente. El presidente de EE UU ha recalcado que, a pesar de los desencuentros personales con Netanyahu, el apoyo de Washington a Jerusalén queda fuera de toda duda. Y en tercer lugar, el futuro pacto no supone ni remotamente una especie de redención internacional del régimen de los ayatolás, que viola los derechos humanos, amenaza constantemente a Israel y hasta niega la existencia del Holocausto. De lo que se trata es de que Irán no se haga con una bomba nuclear.

Netanyahu comete además un grave error, porque con su estrategia convierte el apoyo a Israel en una cuestión partidista dentro de EE UU, y eso sí que supone una amenaza existencial para su país.

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