Editorial | Nueva tracalería del CNE —Las mudanzas del voto

SÁBADO 14 DE OCTUBRE DE 2017Screen Shot 2017-10-14 at 8.23.29 AM

No habrá tales mudanzas porque los electores ya saben lo que van a hacer mañana. No hay universos volátiles en la atmósfera de las elecciones regionales. No hay poderes capaces de cambiar las decisiones de la soberanía popular. Por lo tanto, no hablamos ahora de intenciones variables en el ánimo de lo que haremos, sino sobre los truculentos traslados de centros de votación que ha hecho el CNE entre gallos y medianoche.

El CNE ordenó traslados de numerosos centros de votación, que se convierten en una desagradable sorpresa, pero también en incomodidad y desinformación de la ciudadanía que había tomado las previsiones para ejercer un derecho que nadie puede impedir, ni entorpecer, sin caer en el terreno del delito.

El hecho en sí es una demostración de la parcialidad de las autoridades electorales y una flagrante violación de un derecho inalienable. Los procesos electorales se rigen por normas establecidas de antemano y se ajustan a pasos que deben cumplirse sin modificación, en aras del respeto que merece uno de los actos fundamentales de la democracia representativa. Su desarrollo debe ser impecable, antes de comenzar y después de la culminación.

Las aceleradas decisiones del CNE son una demostración de entrega a la dictadura y de apoyo a los candidatos del PSUV, debido a que solo se ocupan de cambiar las sedes de los centros electorales en los cuales, según demuestran los escrutinios de procesos anteriores, la oposición ha ganado con creces. El dedo de las rectoras solo se detuvo en los lugares incómodos para los candidatos rojos rojitos. El catalejo de la autoridad solo descubrió problemas en los bastiones de los electores democráticos, en las fortalezas tradicionales de los adversarios del régimen, para evitar la repetición de las cascadas avasallantes del pasado, para que se reduzca la corriente dispuesta a barrer con los nominados que son de su adoración.

Aparte del escándalo que la medida intempestiva significa, no deja de llamar la atención la excusa que sacaron las rectoras de la manga para la inauguración de su agencia indecente de viajes y mudanzas. La variación obedece a la necesidad de proteger la seguridad y la vida de los electores, se atrevieron a afirmar, debido a que en el pasado sucedieron en tales lugares desórdenes capaces de atentar contra la vida y los bienes de los votantes. Pero ahora los vamos a cuidar, no se preocupen, nos desvelamos porque ustedes, amados ciudadanos de la oposición, voten sin riesgos ni zozobras. La explicación es tan absurda e irrespetuosa como la decisión, a menos que consideren que se dirigen a una manada de borregos que la acatará sin pensar en el propósito que la produjo.

El orden público depende del Plan República, sobre cuyas hazañas de salvaguarda del voto se han esmerado las rectoras en escribir crónicas parecidas a las de las batallas de la Independencia. Los uniformados están para cuidar a la ciudadanía en la jornada del voto, antes de que ella empiece y después de su terminación, pero las esmeradas rectoras prefirieron cambiar su vigilancia por un repentino traslado de votantes.

Hacía tiempo que no estábamos ante una justificación tan vacía de argumentos y frente a una trastada condenada al fracaso. Lo comprobaremos mañana, sin dejar de preguntarnos qué opina a esta hora el general Padrino sobre la subestimación de sus paladines.