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EDITORIAL Un toque de atención

Screen Shot 2014-03-01 at 8.14.53 PM11 MAR 2014 

Las legislativas en Colombia y el refuerzo de Uribe son un aviso al presidente Santos

Las elecciones legislativas celebradas el domingo en Colombia han vuelto a dar la mayoría a la coalición de partidos que sostiene a Juan Manuel Santos. Para el presidente colombiano, se trata de un respaldo a las negociaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), su más preciada bandera política. Pero Santos ha evitado, con buen criterio, el triunfalismo: los comicios son, también, un toque de atención al mandatario.

De entrada, el santismo ha perdido la mayoría absoluta en la crucial Cámara del Senado. Ahí se va a encontrar al expresidente Álvaro Uribe, antiguo aliado y ahora rival, convertido en el líder de la oposición. Su nuevo partido, el Centro Democrático, se estrena como la segunda fuerza más votada, después del Partido de La U, la formación de Santos, y por encima de los otros miembros de la coalición gubernamental.

Los más de dos millones de votos recabados por Uribe, a la cabeza de una lista cerrada y a pesar de una serie de limitaciones administrativas, confirman la popularidad que sigue arrastrando el expresidente e indican que el diálogo con las FARC, que Uribe deplora por considerarlo precipitado y poco transparente, suscita en la población más reservas de lo que el Gobierno quiere hacer creer. Otro dato abunda en esa tesis: a pesar de la insistencia oficial en que el Congreso resultante será el encargado de legislar los acuerdos que se suscriban eventualmente con la guerrilla en La Habana, el 56% de los votantes se quedó en casa, la abstención más alta desde 1994. El Gobierno, que ha mostrado a veces cierta arrogancia frente a quienes cuestionan legítimamente el diálogo, haría bien en tomar nota.

Está claro que Santos, que buscará su reelección en las presidenciales del 25 de mayo, mantiene el control del Congreso, pero ahora tendrá que armar nuevas alianzas para impulsar sus iniciativas. Cuenta para ello con una izquierda cada vez más exigua y un Partido Conservador de lealtades divididas y convertido en bisagra.

El presidente ha hecho un llamamiento a Uribe para dejar de lado la acritud que envenena desde hace cuatro años las relaciones entre quienes formaron un sólido equipo de Gobierno, que logró sacar a Colombia del marasmo político y económico. Un acercamiento sería sin duda una muestra de responsabilidad política y el mejor regalo para los colombianos, que necesitan unas fuerzas democráticas unidas en esta etapa crucial.