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EDITORIAL Vivita y coleando -Teodoro Petkoff
Martes 10 de Diciembre de 2013  |  TalCual

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Una primera lectura de los resultados de las elecciones municipales, indicaría que la oposición reafirmó la fuerte presencia que refleja su votación desde el 7 de octubre (reelección de Chávez) a esta parte. Como es más o menos acostumbrado, en los comicios locales, la participación es menor que en los nacionales, pero, a pesar de ello, se observó en los resultados globales del domingo que el país está políticamente dividido en dos mitades prácticamente iguales. Hubo unos 600 mil votos que no fueron ni a uno ni al otro bando, pero de los cuales se puede afirmar inequívocamente que, en todo caso, si bien no se le pueden adjudicar a la oposición partidista, lo importante es que marcan un claro distanciamiento del chavomadurismo. Desde un punto de vistapráctico fueron votos contrarios al gobierno, es decir restados al oficialismo. En el caso de la votación “oficialmente” opositora es bueno señalar que su resultado se produce en condiciones abrumadoras de desventaja, lo cual la hace aún más meritoria.

La oposición no se enfrentó al PSUV sino a todo el peso del Estado venezolano. Como muy acertadamente lo apuntó el rector Vicente Díaz, esta fue “la justa electoral más desequilibrada de toda la historia de este país”.

En efecto, jamás había sido utilizada la maquinaria del Estado de la manera tan obscenamente ventajista como lo hizo el partido de gobierno. El asunto fue tan descarado que obliga a estudiar y aprobar una legislación que impida y sancione en el futuro toda conducta que saque ventajas electorales apoyándose en las estructuras estatales. El año próximo, durante el cual no habrá ningún proceso electoral, tendría que ser utilizado precisamente para discutir y aprobar la legislación a la que nos referimos. Esto es de capital importancia si se quiere que Venezuela continúe siendo un país democrático y no uno que se parezca al México de los setenta años de omnipotencia del PRI, basada en el uso archiventajista del Estado. Lo que ocurrió en las elecciones municipales no debe volver a tener lugar en este país, a menos que se quiera que la población termine por descreer de la viabilidad de los procesos electorales como único camino para la designación de los poderes públicos.

En todo caso, por los resultados conocidos hasta ahora, la oposición pasó de controlar 50 alcaldías a 72, incluyendo entre ellas las de las capitales de los estados más importantes del país. Se puede afirmar que un poco más del 70% de la población habita municipios que están en manos de fuerzas contrarias al gobierno. Desde Caracas hasta Maracaibo, casi todas las capitales de los estados occidentales y de muchas segundas ciudades, tipo Valera o Cabimas, fueron conquistadas por las fuerzas opositoras. No es un dato nada desdeñable. Este es un país, sobre todo en su porción decisivamente urbana, claramente contrario al autoritarismo y al abuso de poder. El mensaje está claro y es de esperar que sea bien leído.