Editorial | Ya no expropian bienes sino pasaportes —Los olvidados de Maduro

DOMINGO 28 DE MAYO DE 2017Screen Shot 2017-05-28 at 7.04.25 AM

En un extraordinario libro de Tim Tzouliadis (Los olvidados) se recuerda uno de los episodios más terribles de la Unión Soviética, cuando gobernaba el sádico Stalin. La gran depresión de los años treinta golpeaba a la clase obrera en Estados Unidos y miles de desempleados fueron convencidos de que era una buena idea que viajaran a la URSS, donde faltaba mano de obra.

Pasado un cierto tiempo la fantasía comunista se convirtió en un infierno infinito. Los inmigrantes fueron despojados de sus pasaportes y les entregaron unos nuevos que no servían para salir de la Unión Soviética ni a ninguna parte. Jamás les devolvieron sus documentos norteamericanos y quienes los requirieron fueron encarcelados, acusados de ser enemigos de la revolución y liquidados por la policía secreta. Pues ahora, en pleno siglo XXI, a los camaradas del PSUV se les ocurre la misma idea de Stalin y aplican la vieja treta represiva que los comunistas repiten en cada país donde se hacen con el poder.

A los venezolanos que expresan su pensamiento democrático se les castiga como en la época de Stalin, anulándoles el pasaporte y descalificándolos como ciudadanos. Se les anulan sus derechos no por ser políticos sino porque piensan diferente, lo cual es un delito. Pero no es la diferencia de criterio lo que los hace sospechosos o delincuentes políticos. Lo que los convierte en peligrosos es su capacidad de distanciarse críticamente del discurso oficial. No son terroristas compinches de Tareck, no son militares que cometen masacres en Barlovento y Cariaco, no tienen redes de negocios como el impoluto Cabello, y carecen de sobrinos que salen de Maiquetía con pasaportes diplomáticos. Son políticos que critican a un régimen desprestigiado en el mundo entero.

Pero eso no es todo: Henry Ramos Allup denunció que la Aeronáutica Civil prohibió a las aerolíneas nacionales vender boletos a nueve dirigentes de la oposición. En Twitter publicó una lista que incluye, además de su nombre, el del vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, así como el de los diputados Gaby Arellano, Luis Florido, Ismael García y José Manuel Olivares. El INAC también prohibió la venta de boletos a María Corina Machado, a Henrique Capriles y al alcalde de El Hatillo, David Smolansky. El 18 de mayo, Capriles denunció que su pasaporte fue retenido por funcionarios de inmigración cuando se disponía a viajar a Nueva York para reunirse con el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Pero esta trama represiva no solo toca a los políticos opositores sino que se extiende hasta sus familiares y amigos, hasta llegar a los periodistas y a los editores de los pocos diarios y redes sociales que no se doblegan ante Maduro. Este comportamiento antivenezolano está copiado de los métodos que Fidel Castro impuso en Cuba.

Hoy existen millares de venezolanos que no pueden renovar sus pasaportes en los consulados porque estos sitios han pasado a ser oficinas por y para el partido PSUV.

Decenas de niños en el exterior carecen de documentos de identidad porque la Cancillería decretó que no tienen derecho de ser venezolanos y los convierte en apátridas que no existen como ciudadanos sino como simples y desconocidos exiliados. Una maldad como esa solo se le ocurre a alguien que no nació ni le duele Venezuela.