EDUARDO SEMTEI @eduardo_semtei | ¿Qué más quieres, quieres más?

 

Screen Shot 2017-07-10 at 8.16.18 AMNo existe duda alguna que el pequeño grupo que gobierna, digamos: Nicolás, Elías, Jorge, Padrino, los dos Tarek, Cilia, Delcy, Diosdado, Tibisay, Mikel, Carreño y unos cuantos más están aterrados, verdaderamente asustados con lo que puede ser su futuro una vez se encuentren fuera de poder. Hasta el gordo Escarrá suda de pavor. Tienen pesadillas donde se ven juzgados y presos, expropiados y sin un centavo. Unos parias pordioseros dando lástima. Tales miedos se acrecentaron con los errores cometidos por algunos opositores en dos o tres ocasiones en los cuales familiares de los patrones del poderdownload e incluso alguno de ellos mismos fueron pitados públicamente. No fueron cientos como los muchachos asesinados, creo que en 3 ocasiones hubo gritos y chiflas. 3 pitas contra 100 crímenes salvajes y todavía chillan.

No tienen empacho, dudas, tribulaciones en ordenar el asalto a la Asamblea Nacional. Patadas, golpes y cabillazos contra los diputados. Que la Guardia Nacional colabore con los paramilitares rojos-rojitos en secuestrar durante horas y horas a todos los diputados, invitados y trabajadores en una de las celebraciones patrias más solemnes. En una conversación se oyó decir a Diosdado para justificar sus propias canalladas: Si estando en el poder no podemos salir al exterior y ni siquiera asistir a un cine en Venezuela cómo será cuando ellos gobiernen.

Creo que Cabello comete dos errores: primero juzgar por su condición, y segundo, creer que es infalible aquel adagio según el cual quien mata a navajazos no puede morir a sombrerazos. La defensa de download-1Ernesto Cínico Villegas y de la Almiranta al asalto parlamentario es lamentable, vergonzosa, triste. La venganza, por muy frío que sea el plato donde se sirve y lo tentador de su ejercicio, no es ni será uno de los mandamientos opositores y menos aún para nosotros en Avanzada Progresista. Si me preguntaran qué haría estando al frente de dos puertas semejantes, una que conduce a los laboratorios de la guerra y al fratricidio y otra a las conversaciones de paz y el reencuentro entre los venezolanos, ¿cuál abriría? No tendría la menor duda en transitar con paso firme hacia el entendimiento y la negociación.

Si otros quieren guerra pueden muy bien irse a Siria o a Afganistán. Y que disfruten su estadía allí y el olor de la pólvora. ¿Pero cómo hacer con este saco de saltimbanquis y embusteros oficialistas que no pueden ver una Mesa de Diálogo y Negociación sin que piensen en las mil y una formas de engañar, engatusar, mentir, manipular e incumplir?

No es tan complejo. Ya se ha hecho en muchísimas partes durante muchísimo tiempo. Cito varios ejemplos: Colombia, Vietnam, El Salvador, Chile, España, Argentina, Suráfrica, Nepal, Indonesia, Burundi, Sudán del Sur, Irlanda del Norte, Sierra Leona y Angola entre otros. ¿Qué más quieres, quieres más? Por cierto, el Dr. Pedro Nikken, a quien no le gusta para nada que lo llamen doctor, participó como altísimo funcionario de la ONU en los procesos de El Salvador y de Burundi. Es un baluarte nacional en el arte de la negociación, la democracia, la justicia y la paz. Sería un asesor de lujo. En Avanzada estamos convencidos que si a los observadores actuales, Unasur y la Comisión de Ex presidentes presidida por Rodríguez Zapatero se le une un representante de la Unión Europea, un representante de la OEA, un representante del Vaticano y un representante de la ONU la comisión sufriría un cambio importante y gozaría del reconocimiento nacional e internacional.

Si a más de ello se forma un Grupo de Países Amigos compuestos de seis a ocho naciones, digamos: aquellas con posiciones críticas como México, Paraguay, Perú o Colombia. Aquellas con posiciones de apoyo al gobierno como Bolivia, Nicaragua, Ecuador o Santo Domingo y aquellas con posiciones de equilibrio como Uruguay, El Salvador, Chile o Canadá estaremos frente a un sólido cuerpo de trascendencia mundial y garante de los resultados y acuerdos que se pudiesen adelantar en una mesa de diálogo y negociación. Adicionalmente, se podría invitar a Francia, Rusia, China y España como países de apoyo al Grupo de Países Amigos. En las consultas que hemos hecho encontramos una altísima disposición de todos ellos a participar para evitar una catástrofe social en Venezuela y conjurar las amenazas de guerra civil. ¿Qué más quieres, quieres más?

Ahora bien, ¿qué se debe negociar, en qué términos? Una pequeña agenda de 10 puntos. 1. Suspensión de la asamblea nacional constituyente. 2. Establecimiento firme del cronograma electoral regular. 3. Modificación de la Constitución por parte de la Asamblea, en forma conjunta gobierno y oposición, incorporando las propuestas concretas del gobierno, bien sea por enmienda o por reforma. También las de la oposición como la eliminación de la reelección indefinida y el retorno de los diputados por cociente nacional. 4. Ley especial de amnistía judicial, política y administrativa a condenados, presos, perseguidos y exiliados políticos. 5. Nombramiento de un CNE de equilibrio, dos propuestos por la oposición, dos por el gobierno y uno de consenso. 6. Nombramiento del nuevo Poder Moral: fiscal, contralor y defensor propuesto por el gobierno, y vicefiscal, vicecontralor y vicedefensor propuesto por la oposición. 7. Modificación de la Constitución para dar lugar a los procesos de justicia transicional tomando como modelos los acuerdos de Colombia y Suráfrica. 8. Nombramiento de un equipo de Gobierno de Unidad Nacional que tenga como propósito la recuperación económica de Venezuela, la estabilización social y el combate decidido a la violencia. Puede muy bien ser estructurado con líderes laborales, empresariales y políticos. Este gobierno de unidad nacional implica la presencia de todo el espectro político, que incluye por supuesto oficialistas y opositores. 9. Aprobación por parte de la Asamblea Nacional de un Plan Quinquenal de Estabilización y Crecimiento Económico 2018-2023. 10. Nombramiento de una nueva Sala Constitucional: 3 propuestos por el gobierno, 3 propuestos por la oposición y 1 de consenso. Ambos sectores, gobierno y oposición, deben entender no solo que no se trata de que un sector aniquile al otro, como dijo el despreciable ex fiscal general, en una frase inmoral y repudiable, sino que simplemente no es posible alcanzar tal latrocinio salvo una guerra civil que deje a la catástrofe civil española como un juego infantil.

¿Qué más quieres, quieres más? Siempre hay tiempo para la paz, para la democracia, para el diálogo, para el entendimiento. Las encuestas lo revelan: los venezolanos no quieren violencia, no quieren muertes, no quieren presos. Un acuerdo mayoritario, en el cual los radicales de uno y otro lado, que significan por cierto menos de 5% en cada extremo, queden excluidos, derrotados, es un acuerdo con sabor de futuro y éxito. Los venezolanos queremos, por decirlo de una manera muy simple: leche, carne y pan. Todas las naciones civilizadas del mundo nos lo están solicitando. Lo aconsejan. Lo defienden. No perdamos esta oportunidad que nos brinda la realidad. Estamos a tiempo.