Share this:

" />
EDUARDO SEMTEI ¿Se desinfla el Globo(visión)? – El Nacional 3 DE JUNIO 2013

Screen Shot 2013-06-02 at 11.56.29 PMHubo alguna vez, hace muchos años, un debate relacionado con la audiencia televisiva (1965). La controversia se basaba en la interrogante, ahora fútil, sobre de qué dependía el rating televisivo. Unos defendían que se debía fundamentalmente a los escenarios, tecnología, alcance y calidad de la imagen y sonido. Otros aducían que eran los artistas, las llamadas anclas, los libretistas, los periodistas, en fin, la gente y no los equipos quienes garantizaban una buena audiencia. 

El magnate de los medios de comunicación, el señor Rupert Murdoch, dueño de Fox TV (más de 12 canales), Sky TV en Estados Unidos y Europa, 20th Century Fox, The Times, The Wall Street Journal (+ otros 150 periódicos en el mundo), tuvo eso claro desde el principio. En todas las compras de emisoras de televisión, de diarios y de productoras de películas ha respetado perfectamente la presencia de los principales periodistas, técnicos y artistas; la imagen del medio de comunicación sumado a su vasto imperio.

El Gobierno venezolano, por el contrario y por intermedio de Izarra, convertido en una especie de Rasputín de la comunicación en Venezuela, se ha empeñado una y otra vez en cambiar esa realidad y en sostener que es la tecnología y no la gracia y el intelecto profesional lo que hace grande a un medio de comunicación.

Su primer error fue con Radio Caracas Televisión. Con una sintonía que rivalizaba con Venevisión, pero siempre por encima de 40%, Izarra y sus compinches del vicio propagandístico y del abuso publicitario ejecutaron la orden dada por el finado de cerrar ese canal y convertirlo en TVES, un mamotreto malparido de televisión supuestamente educativa. Su rating bajó en pocas horas de 46% a 2%, donde todavía se encuentra hundido.

El segundo ensayo de Izarra, ahora acompañado del nuevo hijo del mal, el ministrico Villegas, actuando en representación del heredero de Miraflores han diseñado un nuevo método de garantizar la hegemonía comunicacional: comprando medios de comunicación con dineros claramente provenientes de negocios rojos-rojitos.

La autorización para el traspaso de propiedad de Globovisión hecha por Conatel 24 horas después de que le fue solicitado, y la aprobación de la Superintendencia de Bancos diciendo que no hay violación alguna de las leyes, claramente demuestran que la compra de Globo no es un acto comercial ni nada parecido, es simplemente la ejecución del más macabro de todos los planes contra la libertad de prensa o de opinión. Te cierro. Te amenazo que te voy a cerrar. Te ofrezco comprarte y te advierto que si no me vendes te arruino. Siempre basándose, ambos carniceros y verdugos de la comunicación, en la teoría de que no son los anclas, los investigadores, los gerentes quienes le dan poder, cobertura, imagen, audiencia y referencia a un medio de comunicación y en este caso concreto a Globovisión.

Pues, la realidad es obstinada como una mula vieja. La audiencia de Globovisión pertenece en este caso no sólo a sus trabajadores, es, además, propiedad en su totalidad de los sectores opositores. Si Globovisión cambia para convertirse en lo que llama Leopoldo Castillo (me asombró su posición, nunca lo hubiera imaginado) un canal neutral.

Sin compromisos políticos con nadie. Perfectamente insípido, inodoro e incoloro, pues, amigos todos, los opositores nos llevaremos la audiencia, de la misma forma que sucedió con el caso de RCTV. Bueno, al cabo esa vaina no importa mucho para quienes aparecen como propietarios. El objetivo no es audiencia. Ni noticias. Ni actualidad. Ni calidad. Por allí andarán riéndose a carcajadas por la maldad hecha de arrancarles a Capriles y opositores una pantalla donde hablar, aunque se hubiesen quemado 200 millones de dólares. Pero quien ríe de último ríe mejor.