El último Caravaggio
IRENE HDEZ. VELASCO Corresponsal ROMA  24/10/2014 MUNDO

EM

La mayor experta en el pintor localiza una de las tres telas que este tenía cuando murió con 39 años, una Magdalena que llevaba siglos desaparecida

En julio de 1610 Caravaggio tomó un barco en Nápoles para llegar hasta Porto Empodocle, en Toscana. Todo apunta a que desde allí pensaba dirigirse a Ladispoli, una localidad a unos 40 kilómetros de Roma donde tenía su feudo la familia Orsini, bajo cuya protección el artista esperaría a que el Papa Pablo V le revocara la sentencia a morir decapitado a la que había sido condenado por haber acabado en 1606 con la vida de un hombre y que pondría de ese modo fin a sus cuatro años como prófugo. Pero no lo consiguió. Caravaggio murió en Porto Empedocle a los pocos días de llegar, a causa probablemente de una infección intestinal. Tenía 39 años.

Cuando se subió en aquella barca para realizar su último viaje, Caravaggio llevaba consigo tres telas. El nuncio apostólico del reino de Nápoles así se lo hizo saber al cardenal Scipione Borghese, gran coleccionista y protector de Caravaggio, en la carta que le envió informándole de la muerte del artista. Dos San Juan y una Magdalena, escribió. Uno de los dos San Juan se encuentraen la actualidad en la Galleria Borghese de Roma. Pero del otro san Juan y de la Magdalena se había perdido la pista.

La Magdalena sin embargo ahora acaba de reaparecer. La máxima experta mundial en Caravaggio, Mina Gregori, está completamente segura de haberlo localizado. Si, es ella, finalmente, proclamaba ayer desde las páginas de La Repubblica, el diario italiano que ha dado la noticia y que publicaba en exclusiva las imágenes de ese caravaggio perdido.

Estoy segura al 100 por 100

Mina Gregori no tiene ninguna duda de que el cuadro, propiedad de una familia europea que prefiere mantener el anonimato y que asegura que no tiene intención de vender la obra, es obra de Michelangelo Merisi, más conocido como Caravaggio. Estoy segura al cien por cien, revela.

No es sólo que la técnica de la obra, la intensidad con que está pintado el rostro de la Magdalena, el tono lívido de las manos, las variaciones de color y los juegos de luces y sombras y otros detalles lleven a Gregori a proclamar con voz firme y segura: Es Caravaggio. Es que además el cuadro, del que se conocía entre otras una copia directa realizada por Luois Finson en Napoles en el 1612 que en la actualidad se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Marsella, tiene en la parte de atrás un papel pegado donde, con a grafía característica del siglo XVI, se dice: Magdalena pintada por caravaggio en Chiaia (un barrio de Nápoles) para beneficio del cardenal Borghese de Roma.

“Ese documento confirma de manera definitiva la identificación y la atribución del cuadro”, destaca Mina Gregori. Un cuadro del que no se sabía nada desde finales del siglo XVII o principios del XVIII, podría sumarse al medio centenar escaso de obras atribuidas sin ningún género de dudas por los expertos a Caravaggio.