ELIDES J. ROJAS L. @ejrl | Por un pelito
 EL UNIVERSAL miércoles 17 de septiembre de 2014

… un pelito 

Se ha dicho de todo de este gobierno bolivariano, socialista y chavista. Desde ineficiente hasta derrochador. Se le ha tildado de totalitario, centralista, militarista, cubanoide y hasta de dictatorial. Sin embargo, en el mundo, en el concierto internacional no necesariamente esto es así. Más bien parece que la visión es al contrario, pues salvo Uribe en Colombia y algunos políticos de Estados Unidos, especialmente algunos senadores del sur, nadie califica a los bolivarianos con esos términos. Algunos políticos, como decíamos y algunas figuras públicas como anclas de televisión o escritores de fama mundial, lo afirman a grito tendido en cualquier escenario. Pero, donde realmente importa, en la ONU, la OEA, la UE y otros ámbitos internacionales de real importancia Venezuela tiene un gobierno democráticamente electo, ratificado en más de 20 elecciones de imagen favorable, aunque sea a punta de plata. Y lo que realmente tiene es una oposición enloquecida. Eso es lo que escuchamos apenas hace unos días de un grupo de periodistas extranjeros que están bien lejos de ser de izquierda o chavistas. Es un problema de imagen. Y de tanto fracaso junto por parte de la oposición, decían.

Eso puede ser verdad; pero como todo, no es absoluto. Es verdad que la oposición ha dado un recital de torpeza en estos casi 16 años de mandato bolivariano y chavista, pero lo mismo aplica y hasta peor para el gobierno. Pero ocurre que quien tiene el poder y lo ejerce de la manera en que lo hace la gente del PSUV, siempre da la impresión de ser una locomotora sin frenos. Se llevan todo por el medio. Leyes, procedimientos, acuerdos, sectores. Hasta la lógica queda sin sentido. No hay concepto de equipo sino para pagar culpas. De resto es personalismo y caudillismo la inspiración fundamental. Eso desde tiempos de Chávez, pero que, por estrategia de imagen y propaganda, trataron de extender a la era presente, sin éxito y sin los mismos efectos. Así que ante la falta de un pilar fundamental, lo mejor es fuerza y entubamiento. Aunque es justo aclarar que siempre llegan hasta el último extremo, hasta la última instancia. Es verdad que muchas veces han pasado la raya amarilla, pero a fuerza de plata y poder han logrado salirse del problema.

En general, el gobierno aprieta y muchas veces ahoga; pero trata de mantenerse al límite. Por ejemplo, mete a un montón de jóvenes en la cárcel por protestar, pero cuando el mundo comienza a mirar y a reclamar violación de Derechos Humanos, pues los suelta a todos y en pocos días. Deja de entregar las cifras de inflación y las estadísticas macroeconómicas por varios meses y justo cuando la desconfianza llega al tope tumbando cotizaciones de bonos, aparecen los numeritos. Malos, pero aparecen. Hay un serio problema de epidemiología en el que la información es la clave, pero lo enfrenta con información en contrario y sin posibilidades de contradicción, salvo una que otra voz. Las captahuellas son buenas. No hay escasez, lo que hay es guerra económica. Pdvsa está en el tope de producción y Citgo hay que venderla solamente para demostrar que el epicentro de la revolución mundial no tiene por qué tener propiedades en el corazón del imperio.

Siempre están en la rayita. Siempre por un pelito.