EMMA SÁNCHEZ ÁLVAREZ @EMMAALVAREZSAN2 – Pedro Nikken | Mesa de diálogo debe dar prioridad al tema social para lograr credibilidad

Viernes, 15 de Diciembre de 2017Screen Shot 2017-12-16 at 9.24.10 AM

El análista político cree que no hay motivos para ser optimistas y dice que quienes están negociando deben buscar el camino más corto para dar un mínimo auxilio a la población venezolana que está realmente en unas circunstancias terribles.

Una nueva ronda de diálogo entre gobierno y oposición continúa este viernes 15 de diciembre en República Dominicana. El expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestó su confianza.

Solo creo en salidas pacíficas, del diálogo y del entendimiento. Es una convicción indeclinable que tengo desde el punto de vista político en Venezuela y en cualquier otra circunstancia, dice al iniciar la conversación el analista político Pedro Nikken. Sin embargo, muchos hechos han ocurrido en este entretiempo: las elecciones de alcaldes; los señalamientos de corrupción en las filas del oficialismo; continúa la caída de la producción de petróleo de Venezuela; el dólar en alza sin techo y la hiperinflación galopante que está pulverizando la economía de los venezolanos. Acerca del tema del diálogo, Contrapunto escuchó las reflexiones de Pedro Nikken, expresidente de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.

–El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero afirmó que el diálogo entre gobierno y oposición venezolana es fundamental para resolver los conflictos en el país. ¿Cuáles son los aspectos más importantes que deben plantearse en este segundo encuentro?

–Lo primero es que ese diálogo tiene que adquirir credibilidad. Me da la impresión que este diálogo, que por supuesto cuenta con todo mi apoyo como concepto, se ha convertido, en vez de un lugar donde la gente llega a acuerdos en uno donde se ponen zancadillas. Esto no funciona, porque una condición sine qua non para poder llegar a acuerdos y que una negociación fructifique, es que las partes actúen de buena fe, y que así lo trasmitan. No creo que haya una convicción en el país de que eso sea así.

–¿Usted lo dice por las actuaciones del gobierno y de la oposición?

–Creo que ha sido mucho más del gobierno que de la oposición, pero a veces percibo que en la oposición se ponen zancadillas entre sí, y esto no es constructivo ni positivo. Eso forma parte de un escenario político sumamente inconveniente por las circunstancias que estamos atravesando. Ahora bien, creo que hay algo sobre lo cual podía llegarse a un acuerdo en el corto plazo, y que contribuiría a darle credibilidad a la negociación, y sería un acuerdo en puntos socioeconómicos de importancia. No quiero hablar de canal humanitario por dos razones: la primera porque el canal humanitario sería muy poco para lo que Venezuela necesita en este momento, porque son un par de aviones que vienen con comida y medicina y se van. Esto simplemente no sirve. Y en segundo lugar porque el gobierno siente, en suspicacia con respecto a ese concepto de canal humanitario, que puede ser el preámbulo de una declaración de Estado fallido que podría traer como consecuencia una intervención extranjera. No quiero pronunciarme sobre esas especulaciones, pero hay que escucharlas.

Foto: Primicias24

–¿Puede explicar qué es un Estado fallido y quién o cuál instancia lo declara?

–Un Estado fallido es un Estado que ya no funciona, fracasado, que no puede sobrevivir por sí solo y que necesita de alguna manera la asistencia internacional. El problema grave que tiene ese concepto es que lo declaran quienes quieren intervenir. Por eso comparto la preocupación de que no vaya a hacerse una declaración de ese tipo, porque pienso que si algo podría empeorar las cosas en Venezuela, precisamente, es que hubiera una intervención armada extranjera. Por eso estimo que no debe ser un punto de honor el que tenga que llamarse canal humanitario.

“Lo importante es que pueda hacerse un esfuerzo conjunto, gobierno, oposición, y una representación unitaria del país, para buscar cooperación internacional sobre temas que pueden ser urgentes en esta coyuntura económica que estamos pasando. Eso no convierte a Venezuela en un Estado fallido, sino en un país que está pasando por un mal momento pero que le presta, en primer lugar, atención a su gente. Creo que es importante que Gobierno y oposición pongan en primera línea de prioridad las necesidades que está viviendo el pueblo más pobre. Aunque creo que ese abanico de la pobreza se va abriendo cada vez más y está alcanzando a sectores de la clase media media baja”, dice Niken.

“Si puede llegarse a un acuerdo sobre esto, que genere un beneficio inmediato, directo y perceptible para la mayoría de la gente, y que se vea que de buena fe ambas partes se pusieron de acuerdo para lograr este cometido, lo que devolvería una gran fe y credibilidad a la negociación. De esta forma la propia sociedad empujaría para que se continúe llegando a otros acuerdos. Insisto, por razón de prioridad ética y también política, deberían darle la mayor importancia al tema económico-social de inmediato, especialmente el social. Y que el económico venga inmediatamente después, pero antes lo social”, insiste el analista político.

–¿Usted considera que existen posibilidades reales, luego de los resultados de estas últimas elecciones y las amenazas del presidente Maduro sobre la participación de los partidos en los comicios presidenciales, de lograr acuerdos en esta mesa de diálogo?

–La verdad es que no hay alguna razón para ser optimistas, porque efectivamente los procesos electorales anteriores agravaron una situación que ya era difícil en Venezuela, que es la ausencia de un árbitro para resolver los problemas comunes. Cuando hemos preconizado que la solución debe pasar por lo electoral, tiene que ser porque haya unas elecciones que tengan una mínima posibilidad de arrojar un resultado para uno y otro. No unas elecciones cuyo resultado está construido artificialmente antes. Nosotros queremos elecciones auténticas y justas, que es la expresión que se utiliza internacionalmente. Esto ha quedado seriamente lesionado.

“Las amenazas del Presidente, al decir que va a descalificar a la oposición, primero, él no es quien para proferir una afirmación semejante y, en segundo lugar, no hace más que alejar las posibilidades de que Venezuela logre una salida consensuada. Por eso digo que en estos momentos no hay ninguna razón para ser optimistas ante el diálogo. Esto no quiere decir que no haya que seguir buscando un acuerdo como la alternativa menos mala. Pero esto requiere una dosis de seriedad, de compromiso, de buena fe y también de generosidad de quienes están involucrados en esto. De otra manera el diálogo está condenado al fracaso”.

–El gobierno también tiene problemas, porque ellos están buscando en este diálogo que se les eliminen las sanciones que le han impuesto algunos países, además está la pelea interna que existe por el tema de la corrupción y narcotráfico. ¿Usted cree que se pueda lograr algo en esa mesa de diálogo?

–Yo no tengo una bola de cristal, pero digo que la situación se ha puesto más difícil que antes. Pero que si tuviera un momento de iluminación en su conciencia quienes están negociando, que sé que hay gente que la tiene, deben tratar de buscar el camino más corto para llegar a ese mínimo auxilio a la población venezolana que está realmente en circunstancias terribles, y que es cada vez peor porque la hiperinflación está desatada y es mayor el volumen de hambre en estepaís. Hay que tener conciencia de esto.

–¿Los mediadores internacionales en este diálogo, como Zapatero, cuentan con la confianza de la gente que percibe que está más cercana al chavismo?

–Es muy difícil ser mediador sin generar desconfianza. Yo creo que este hecho hay que tomárselo con calma. Son los que están, porque cambiarlo va a ser mucho más complicado. Hasta donde sea posible creo que se debe mantener esa relación, porque estar cambiando a cada rato tampoco favorece.

–¿Y qué le sugiere a los actores de este diálogo?

–Mi sugerencia es principalmente para el gobierno, y es que se tome en serio la negociación. No se trata de salir del paso con unos acuerdos para después no reconocerlos. El tema económico-social no se puede distraer con consignas de guerra económica, porque la gente está pasando hambre. Además aquí no hay ninguna guerra económica sino una guerra a la economía que declaró este gobierno desde hace tiempo. Pero olvidemos esto, porque el hecho objetivo es que el resultado es la hambruna que debe atenderse. Y quienes están en el poder tienen la primera responsabilidad. En segundo lugar, el tema de los presos políticos lo clama el cielo. No es posible que se mantenga a gente presa simplemente por su manera de pensar, porque aquí no hay otra razón y eso tienen que saberlo ellos mismos. Y en tercer lugar, que el tema de restablecer la credibilidad del sistema electoral venezolano debe ser fundamental para cualquiera que está en el poder. De otra manera la democracia está seriamente lesionada, y la credibilidad internacional del gobierno está destruida.

“Creo que hay que tomarse en serio las cosas, y no actuar para ver quién sale con una pequeña victoria en la negociación. Eso es una tontería. Es una forma de ver las cosas muy superficial y diría que hasta infantil. Es un problema de fondo el que está viviendo Venezuela, y que puede causar dramáticas consecuencias, que ya se están viendo y que pueden ser mucho peores. Lo primero que uno debe hacer en la vida es tomarse en serio aquello en lo que dice creer”.

–¿Y qué le recomienda a la oposición?

–Que se una. Su fuerza en la negociación está en mantenerse unida. Dividida en una mesa de negociación, no vale nada.

–Pero esa unión no se ve, por el contrario se percibe fracturada…

–Por eso dije que no hay muchas razones para ser optimistas. Aquí sin generosidad no va vamos a ir a ninguna parte. Hay que poner de lado los egoísmos y las posiciones personales.