EN CORTO | MARÍA DUEÑAS: Me quedaría encerrada en un ascensor con Barack Obama

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La autora de El tiempo entre costuras contesta al carrusel de preguntas de este diario

Tras el best-seller mundial Entre costuras, María Dueñas (Ciudad Real, 1964) acaba de publicar su última novela, La templanza (Ed. Planeta), un relato que transcurre entre México, Cuba y Jerez.

Pregunta. ¿Cuál es el último libro que le hizo reír a carcajadas?

Respuesta. Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo.

P. ¿Quién es su lector perfecto?

R. Aquel que se deja arrastrar por mis novelas y las disfruta como historias propias.

P. ¿Qué libros tiene en su mesa de dormir?

R. Desfile de ciervos, de Manuel Vicent.

P. ¿Cuál le cambió la vida?

R. El pájaro verde, un libro de texto de segundo de EGB. Despertó en mí la voracidad lectora con siete años, aún me pregunto la razón.

P. ¿Su rutina diaria para escribir ?

R. Suelo salir a caminar a primera hora de la mañana. Voy dando vueltas a lo que escribí el día anterior, resuelvo cuestiones pendientes… Al volver, sobre las nueve, arranco a trabajar.

P. ¿Qué música le sirve para trabajar?

R. Alguna que me evoque los momentos y escenarios en los que ubico las tramas. Para mi última novela, La Templanza, por ejemplo, escuché mucha música mexicana, habaneras y flamenco.

P. ¿Quién es su héroe literario?

R. Recuerdo con cariño algunos personajes que adoré en mi niñez y juventud: Jorge en las novelas de Los Cinco de Enid Blyton, Jo March en Mujercitas, Huckleberry Finn de Mark Twain, el entrañable Julius de Bryce Echenique.

P. ¿Junto a quién le gustaría sentarse en una fiesta?

R. Lamento ser tan banal y previsible, pero elegiría a George Clooney.

P.  ¿Qué significa ser escritora?

R. Dedicarme a una profesión enormemente grata.

P. ¿Cuál es su lugar favorito?

R. Alguno junto al mar con poca presencia humana. De España, el sur. De América, tengo unas ganas enormes de volver a La Habana.

P. ¿Qué libro le hubiese gustado haber escrito?

R. ¿Vale elegir El Quijote o es demasiado pretencioso?

P. Si pudiera adquirir cualquier pintura, ¿cuál sería?

R. Madre, de Sorolla. Me genera una inmensa ternura.

P. ¿Qué cambiaría de usted misma?

R. Media docena de cosas que no voy a confesar.

P. ¿Cuándo fue más feliz?

R. Cuando nacieron mis hijos.

P. ¿Con quién le gustaría quedar atrapada en un ascensor?

R. Con Barack Obama.

P. ¿Lo último que compró y le encantó?

R. En las rebajas, mi enésima camiseta blanca de algodón.

P. ¿Qué está deseando comprar?

R.Una alfombra marroquí en el Bazar Tinduf, porque significará que he vuelto a Tánger.

P. ¿La última comida que realmente le sorprendió?

R. Un almuerzo la semana pasada en El Imparcial de Madrid, por lo imprevisto del momento.

P. ¿El mejor souvenir que ha llevado a casa?

R. Raramente compro, pero acaban de traerme una cuchara de madera de Rumanía que pienso conservar con un afecto especial.

P. ¿Qué música escucha en el coche?

R. Mil cosas variopintas. En los viajes largos, casi siempre viejos CDs de Calamaro y Sabina.

P. ¿El espacio favorito de su casa?

R. La cocina.

P. ¿En su nevera siempre hay…?

R.Tomates.

P. ¿De pequeña quería ser?

R. Arqueóloga, pintora, periodista, arquitecta… Según el día.

P. ¿Libro electrónico o digital?

R. Leo en papel en casa y en digital cuando viajo. Es una buena combinación.