ESCÁNDALO PUJOL Ferrusola y sus hijos viajaban cada mes a Andorra con escoltas y sin ser registrados

JAVIER CHICOTE / MADRID  3/11/2014 ABC

La embajada tenía que pedir permiso al Principado para que los Mossos llevaran arma. Nunca se registró el vehículo

Marta Ferrusola y algunos de sus hijos han realizado varios viajes al año a Andorra a lo largo de tres décadas. La frecuencia era tan elevada que los policías y los guardias civiles hasta bromeaban cada vez que la mujer de Jordi Pujol o alguno de sus hijos atravesaba «la autopista del dinero», como los agentes llegaron a bautizar el paso fronterizo de La Farga de Moles, en la Seo de Urgel (Lérida).

Los viajes comenzaron en los años ochenta y fueron especialmente frecuentes durante la presidencia de Jordi Pujol i Soley (1980-2003). Marta Ferrusola era la mujer del presidente de Cataluña y tenía escolta oficial. Un agente tiene prohibido portar armas en un país fuera de su jurisdicción, pero la «primera dama» catalana prefería que sus guardias fueran armados, por lo que la Generalitat necesitaba autorización especial del Principado.

El Gobierno autonómico no tiene competencias para este trámite, que compete al Estado. Por ello, la Generalitat se dirigía a la misión consular española. El destacamento de Interior en Andorra La Vella lo ponía en conocimiento de las autoridades andorranas y estas autorizaban la entrada de agentes extranjeros armados, en este caso Mossos d’Esquadra. Así lo han confirmado a ABC varias fuentes policiales.

De la Veguería a la embajada  Durante los primeros años las peticiones se tramitaban a través de la Veguería. España no podía tener embajada en Andorra porque el pequeño país no era un Estado de pleno derecho. El primer gobierno andorrano data de 1982, pero la Constitución que convirtió a Andorra en un pueblo soberano de pleno derecho no se aprobó hasta 1993.

En ese momento ya se dieron las condiciones para abrir una embajada, según las normas del derecho internacional. Así, a partir de 1993 las peticiones se cursaban a los agregados de Interior en la embajada de España. En unas ocasiones Ferrusola viajaba junto a alguno de sus hijos y en otras iban por separado. Hubo etapas en las que los Pujol Ferrusola cruzaban la aduana cada mes. De los siete hijos del matrimonio, el más habitual en estos viajes era el primogénito, Jordi, imputado en la Audiencia Nacional precisamente tras una declaración de su expareja,María Victoria Álvarez, en la que relató viajes a Andorra con «tochos de billetes de 500 y 200 euros en el maletero del coche».

Los policías y guardias civiles destinados en La Farga manejaban una información muy sensible: sabían qué políticos y empresarios iban a Andorra más allá de una visita ocasional por turismo o para hacer compras.

Pero entre la élite española que visitaba el Principado pirenaico destacaba sobremanera la familia Pujol. Han sido tantos viajes que algunos oficiales de la embajada y la aduana lo notificaron a los servicios de Información del Estado.

Según fuentes conocedoras de los viajes en primera persona, «todos nos imaginábamos cosas raras, pero nunca se profundizó en el tema». Los vehículos que ocupaban Ferrusola y sus hijos no fueron registrados, siempre se les puso facilidades para atravesar la frontera. Preguntado el motivo, las mismas fuentes relatan a ABC que poner a la Guardia Civil a registrar el coche de la mujer del presidente catalán se habría tomado como una agresión.

«Ferrusola pedía permiso, se le daba y era normal que nadie le dijera nada en la aduana. Había sospechas, era sorprendente el número de viajes, pero no se podía investigar sólo por esas sospechas», sostiene un oficial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

En cuanto a la duración de la estancia, lo más habitual es que cruzaran por la mañana y regresaran por la tarde, todo en un margen que va de cuatro a cinco horas.

Varios policías en activo corroboran estos hechos. Además, al menos entre los años 2000 y 2008, en las presidencias de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, los policías de la aduana llegaron a recibir faxes con la orden expresa de no registrar el automóvil de los Pujol. El documento se enviaba, según las mismas fuentes, desde la la Jefatura Superior de Policía de Cataluña. El poder de Jordi Pujol y del grupo parlamentario de CiU era vital para la gobernabilidad del Estado. Algunos agentes protestaron por esta prebenda a los Pujol en la aduana, pero las órdenes fueron claras.

Por otro lado, fuentes policiales también denuncian que los Mossos han llegado a trasladarse a la aduana en momentos de controles lentos y rigurosos para «garantizar la salida sin contratiempos de algún político catalán». Aunque no con tanta asiduidad como Marta Ferrusola y su primogénito, Jordi, el resto de hermanos -Josep, Oriol, Marta, Mireia, Pere y Oleguer- también visitaban Andorra, donde tenían dinero negro.

Herencia sin declarar  Cabe recordar que Jordi Pujol i Soley reconoció haber escondido al fisco la supuesta herencia de su padre, Florenci Pujol, durante más de treinta años. Esta ascendería, según dijo en su comparecencia en el Parlamento catalán, a 140 millones de pesetas de 1980 (unos 840.000 euros). No obstante, según reveló «La Vanguardia», el pasado julio la familia tenía en el Principado unos cuatro millones de euros. Estaban a nombre de Marta Ferrusola y de cuatro de sus hijos: Pere, Marta, Mireia y Oleguer. Los otros tres -Jordi, Josep y Oriol-ya se habían llevado su parte. Al disponer de esas cantidades en Andorra sin declarar, la forma de disfrutar de ese dinero era visitar el banco, retirar fondos en metálico y llevarlos a Barcelona. La supuesta herencia, que se legó en Suiza, fue transferida al Andbank de Andorra y de ahí a la Banca Privada de Andorra (BPA), donde ha aflorado. Fuentes policiales sospechan que no sólo sacaban dinero, sino que también lo llevaban, fruto de presuntas comisiones ilegales, pero este extremo no está acreditado.