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Escepticismo generalizado ante las medidas económicas de Maduro
LUDMILA VINOGRADOFF / CORRESPONSAL EN CARACAS 18/1/2014

 El presidente de la patronal, Jorge Roig, asegura que son «confusas»

Las medidas económicas anunciadas esta semana por el presidente deVenezuela, Nicolás Maduro, no lograron despejar los nubarrones que se ciernen sobre el panorama económico del país sino que profundizaron las dudas, los interrogantes y la incertidumbre de los empresarios nacionales y del exterior.

Maduro afirmó que no habrá devaluación porque se mantendrá el tipo cambiario de 6,30 bolívares por dólar durante un año o más. Se eliminará la Comisión de Administración de las Divisas (Cadivi), que será reemplazado por el Centro Nacional de Comercio Exterior, y ratificó que las ganancias de las empresas serán como máximo del 30 por ciento. Pero no habló de aumentar el precio de la gasolina, la más barata del mundo.

Sin embargo, el vicepresidente venezolano, Jorge Arreaza, acentuó las contradicciones de los anuncios. Aseguró que los trámites de Cadivi para solicitar la autorización de divisas para los viajeros e importadores «seguirán igual», es decir, que no se elimina. «Se mantendrá el cambio de 6,30 por dólar para alimentos, medicinas, repuestos e insumos industriales», añadió.

Jorge Roig, presidente de la patronal Fedecámaras, aseguró que las medidas son «confusas» porque Maduro no aclaró quiénes se van a beneficiar del cambio de 6,30 por dólar, cuando el de las subastas con «Sicad» (Sistema Complementario de las Divisas) es de 11,30 y en el mercado paralelo la cotización es diez veces más cara. «Dijo que desaparecerá la Cadivi, pero no aclaró qué va a pasar con las deudas contraídas, que pasan de los 9.000 millones de dólares a 6,30», añadió Roig.

Inflación desatada

Los bancos internacionales como Bank of América y Banc Trust & Co tampoco ven con optimismo los anuncios de Nicolás Maduro. Venezuela presenta un déficit del 15 por ciento de su PIB, por lo que supone que el Gobierno seguirá emitiendo dinero inorgánico, es decir, sin respaldo adecuado, lo que genera altos índices de inflación, que el año pasado acabó con una subida del 56 por ciento.

El peor de los galimatías fue pretender disimular la devaluación con una cantinflérica explicación de que permanece la tasa de cambio de 6,30, pero no se aclara para qué. Y hay una nueva tasa, de prácticamente el doble, para Sicad, o sea para todo lo que el Gobierno considere digno de otorgarle divisas, critica la página web Analítica.com.