Estados Unidos sanciona a 13 altos cargos venezolanos
JOAN FAUS Washington 

Las penalizaciones buscan mandar un mensaje de contundencia a Maduro para que cancele el voto de una nueva Constituyente

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Es la última advertencia. El Gobierno de Donald Trump impondrá este miércoles nuevas sanciones a 13 altos cargos venezolanos, en un intento final de presionar a Nicolás Maduro para que cancele la votación el domingo de una nueva Asamblea Nacional Constituyente. Las penalizaciones buscan mandar al presidente venezolano un mensaje de contundencia: Trump está preparado para imponer las fuertes y rápidas acciones económicas con las que amenazó a Maduro si prosigue con la votación.

Las sanciones, reveladas por la agencia Reuters, afectan a altos funcionarios del Gobierno venezolano, el Ejército y la compañía pública petrolera Pdvsa. Se les acusa de violaciones de derechos humanos y corrupción.

Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, en enero, Washington ha acelerado sus penalizaciones a Caracas en un intento de aumentar la presión ante la deriva autoritaria de Maduro. Ha castigado al vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, y a ocho miembros del Tribunal Supremo. Las sanciones se han traducido en la congelación de bienes en EE UU y restricciones financieras.

Como el Gobierno de Barack Obama, Trump solo ha impuesto sanciones individuales. Pero el republicano, según Reuters, está considerando adoptar castigos sectoriales o financieros. El presidente se guarda por ahora esa carta a la espera de qué ocurre en la votación del domingo, que la oposición y EE UU consideran una maniobra de Maduro para crear un Congreso a su medida que le permita reescribir la Constitución y diluir el poder de las otras instituciones.

El pueblo venezolano repitió de manera clara que apoya la democracia, la libertad y la ley. Sin embargo, sus acciones valientes y rotundas siguen siendo ignoradas por un líder malo que sueña con convertirse en un dictador, dijo Trump el 17 de julio tras la consulta popular organizada por la oposición.

Cualquier intento de hacer daño económico a Venezuela afectaría a su industria petrolera, el único estandarte de la paupérrima economía del país caribeño. En las últimas semanas, ha arreciado la especulación sobre si Trump se atrevería a decretar un embargo al crudo venezolano, lo que golpearía directamente a la línea de flotación del Gobierno pero podría empeorar aún más las condiciones de vida de los venezolanos.

Pese a los ataques cruzados, ambos países mantienen un estrecho comercio petrolero. Estados Unidos es el primer destino de las exportaciones petroleras de Venezuela, que es el tercer suministrador para EE UU. Caracas vendió en 2016 de media 741.000 barriles al día de crudo a Washington. Teniendo en cuenta el precio de referencia del año pasado, el flujo equivale a un negocio de 32,2 millones de dólares al día. Citgo, que Pdvsa controla desde los años ochenta, es el principal comprador de combustible venezolano en EE UU.

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