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Fatal ignorancia: una defensa de Maduro

LUIS CHUMACEIRO -TalCual Sábado 5 de Octubre de 2013

Aunque usted no lo crea, voy a escribir una apasionada defensa de Nicolás. Lo sé, suena raro. Sin embargo, si el malandraje que dicta sentencias en el poder judicial, la fiscal, la contralora, la defensora del pueblo y la mafia del CNE dicen que son imparciales, ¿qué me impide a mí sostener lo mismo? Haber estado fuera de Venezuela un mes me contagió un cierto grado de humanidad. 

Me siento más tolerante con mis congéneres. Tengo que buscar algún tema en que sea permeable mi nueva actitud. En materia de criminalidad, al margen de la acción delincuencial en que los espalderos de un ministro mataron a unos colegas asaltantes (del ministro, no de los pobres funcionarios), la tendencia de la mortandad sigue en alza. La economía sigue destruida. La corrupción gobierna. La inflación castiga a toda la población. El país se desintegra. ¿Qué puedo inventar para hablar bien del charro? Decidí copiarme de mis tiernos amigos izquierdistas. Ellos tienen un gen especial; unaFatal Arrogancia como decía Hayek. Pueden apoyar al gobierno o a la oposición; ser más o menos inteligentes; radicales, renovadores o reformistas; pero todos, óigase bien, todos ellos, hablan mal de los Estados Unidos. Whynot? Así como los niños se empujan, se amenazan e insultan, sabiendo que al final no se producirá la pelea real, de la misma forma, la Cancillería dirigida por esa flor de la diplomacia universal que llaman Elías Jaua, comenzó el manoseo a los gringos, incriminándolos: primero, con un poco aclarado y muy oscuro señalamiento de que cuando Maduro aterrizara en New York lo iban a joder; seguidamente, surge la acusación relacionada con la prohibición de la utilización del espacio aéreo norteamericano para evitar la alianza estratégica con los chinos; finalmente, no podía faltar el elemento de conspiración, el complot, guion en el cual la siempre sospechosa oposición le sonríe a los 007 de la embajada. 

Fue así como, en pleno tráfico, comencé a oír otra cadena memorable, la del anunció de la expulsión de tres funcionarios del Departamento de Estado. Casi choco por la emoción, al saberme ciudadano de un país en que hemos tenido la originalidad de enfrentarnos al monstruo del Norte. Lo mejor es que, olvidándose la sabrosa ministra Delcy Rodríguez que en las cadenas también se cubre la radio, transmitieron un video que no pudimos ver, sin descripción alguna, solo con una musiquita misteriosa. Supuestamente, esa era la prueba de la conspiración. 

Recordé dos cadenas. Aquella en que, durante 10 minutos, solo se oyó el ruido de un tractor que manejó el difunto; y, la más impactante, la oportunidad en que, durante media hora, escuchamos el discurso de un alto funcionario chino en mandarín. Como diría Robert Serra, así como ahora existen diez millones de estudiantes universitarios, un logro de la revolución es que ahora nuestra población es bilingüe. Pero no nos desviemos del elogio central que quiero hacer. 

Una señora llamada Kelly Keiderling, funcionario de cuarta categoría de la embajada americana (Platanote dixit), sin consideración ni respeto, afirmó que la acusación de espionaje, conspiración y desestabilización hecha por el régimen venezolano reflejaba “la profunda ignorancia” de Maduro en “los más elementales temas de la diplomacia”, ¡Carajo! Me dolió. Quien fue Canciller por más de seis años, ¿Puede ignorar los temas de la diplomacia? La agresión fue intencional, ¿Qué funcionario se atrevería decir lo que dijo la dama; sin la autorización de Kerry, previa consulta al pana Obama? Entonces es verdad, la CIA violó los tratados establecidos en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas porque se la pasa tomando café con leche con los políticos venezolanos. 

No es que los bolichicos se robaron los recursos para resolver la crisis eléctrica, no se trata de los efectos del plan Giordani para destruir al sector privado, es una”guerra económica” planificada. 

Y la derecha es culpable de todo lo demás.Lo digo después de leer el libro de Axel Kaiser, “La Fatal Ignorancia: La anorexia cultural de la derecha frente al avance ideológico progresista”. Todo es fatal, la soberbia y la ignorancia; especialmente, si gobierna un país. Por eso destaco que lo mejor de la semana fue la ausencia de Maduro en la ONU, evitándonos un ridículo universal.También nos colocamos, al mejor estilo de los western, dispuestos a sacar la Smith &Weason con mayor velocidad.