Felipe Pérez Martí ı ECONOMISTA Y EXMINISTRO DE PLANIFICACIÓN Y DESARROLLO | Maduro debería renunciar de una vez

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VÍCTOR AMAYA  @victoramaya

En julio 2014 dijo estamos al borde de un abismo. ¿Hemos dado un paso al frente?
Estamos en el abismo, en la sima. Estamos en el hueco y la buena noticia es que no vamos a seguir bajando. Ya estamos en el fondo del abismo.

¿Por qué cree que no se puede bajar más? Otros economistas dicen que siempre se puede estar peor.
-Eso depende de los supuestos.
Quien cree que esto va a empeorar supone que el Gobierno va a seguir y que la política económica va a seguir. Eso no va a pasar.

-¿Usted cree que el Gobierno no termina 2016?

-No. Yo a Maduro no le doy más de cinco meses. Va a ser revocado si no renuncia antes.

-Ha dicho que no va a renunciar.
-Una cosa es lo que diga y otra cosa es lo que ocurra. En finanzas hay el “willingness to pay” y “capacity to pay”. Una cosa es su voluntad de seguir y otra su capacidad, que ya no la tiene.
No tiene el capital político.

-Pero aunque sea con cinco meses, ¿el Gobierno puede tomar medidas que rectifiquen la situación o que aceleren su salida?

-Lo que está haciendo el Gobierno en vez de recoger es desparramar. Lo que sea lo hunde más. Lo que debería hacer es renunciar de una vez. Estas medidas chucuticas que han anunciado que van a tomar no van a servir para nada, sino para profundizar la crisis. Aunque van en la buena dirección, no se hacen en contexto de un programa económico creíble, con un equipo sólido, y con un acuerdo político sólido. Sin acuerdo no hay arreglo para esta economía. Una de las cosas más sólidas de la economía es la confianza.

-¿Cuál debería ser el camino económico entonces, con Maduro en Miraflores o no?

-Arreglar esto es muy fácil. Esta crisis no es fundamental, como la de Grecia. Esta es artificial, que se debe a errores de la política económica del Gobierno y a intereses de los buscadores de renta. Un mínimo de cordura aquí hace milagros en esta situación tan desquiciada. Estamos con un aparato productivo sometido a una soga que lo ahorca, y lo que hay que hacer es soltarla. Un ajuste macroeconómico suele ser para ajustarse el cinturón, aquí no. Hace falta soltar las amarras.

-¿Hablamos de liberación de controles?
Son cinco, seis medidas. Uno, eliminar el control de cambio por completo. Dos, aumentar el precio de la gasolina para evitar el contrabando, a 60 bolívares por litro. Luego, revisar Petrocaribe de manera substancial y los acuerdos con Cuba. Eso es lo fiscal. En lo monetario, la independencia del Banco Central, poner allí gente proba que sepa de esto. Y en lo productivo, crear condiciones para el sector privado. Lo quinto es medidas compensatorias para que la clase media y los pobres no paguen el impacto del ajuste. Eso es a corto plazo, pero hay que aprovechar la crisis para resolver el problema del rentismo petrolero. Esto lo debe hacer un nuevo gobierno en un contexto en que haya un consenso político de inclusión, incluyendo al chavismo. Además, hay que revisar la Ley del Trabajo con los trabajadores, la de Precios Justos, las cambiarias, etc.

-Pero en el chavismo hay quien no quiere consenso. El PSUV y voceros del Gobierno lo dejan claro.
-Pero es que esa gente no va a estar en este encuentro. Aquí va a estar la gente que le interesa resolver el país. En el PSUV hay seis personas que no quieren nada: Maduro, Diosdado, Cilia, Jorge Rodríguez, Héctor Rodríguez y Tareck El Aissami. Esos son “the hard six”, los intransigentes que están beneficiando a quienes se perjudicarán con este cambio.

-¿Quiénes se beneficiarían y quiénes se perjudicarían?
Se va a beneficiar la clase media, los pobres, los empresarios trabajadores; y se van a perjudicar los cadivistas corruptos, los contrabandistas de gasolina y los irresponsables de Petrocaribe.
Los corruptos van a perder por diseño. Quienes los favorecen a ellos, que son esta gente y los ideólogos equivocados como Luis Salas o Serrano Mancilla, todos esos charlatanes, van a salir perjudicados.

-¿Cuál sería el impacto político de estas medidas?

-Parte del consenso es lograr que los poderes del país sean confiables. Aquí hay que cambiar el TSJ y el CNE, pero también la Fiscalía, la Defensoría y la Contraloría. Los cinco poderes deben estar renovados con gente preparada de consenso.
En el chavismo están esos duros, pero hay moderados que pueden pedirle la renuncia a Maduro. No es la oposición la que va a obligar al Presidente a renunciar, sino los chavistas que lo ven como un lastre para el futuro político. Si siguen con él van a perder todo el capital político que les queda. Esto puede ocurrir en el escenario que yo veo más probable, que la oposición tenga la Asamblea pero también la Presidencia.

-El chavismo dice que liberar el tipo de cambio encarecería todo, un paquetazo

-El tipo de cambio de equilibrio se colocaría alrededor de 150 o 170 bolívares por dólar. El Gobierno comenzaría a recaudar el 12% del PIB. El déficit fiscal está alrededor de 18% del PIB.
Luego, aumentas la gasolina y recaudas entre 3 y 4 puntos del PIB. Ya llevas 16 puntos. Los dos puntos que faltan para cerrar la brecha lo tienes al revisar Petrocaribe. Con estas tres medidas resuelves el tema fiscal sin aumentar impuestos ni bajar el gasto, que también habría que revisarlo pero a largo plazo. Y si no tienes el déficit no tienes que monetizarlo imprimiendo dinero, que es lo que han hecho.
Allí resuelves el tema de la inflación. Ahora, para hacer esto creíble tienes que poner gente en el BCV que tenga objetivos inflacionarios.

-En junio 2013 planteó decretar una emergencia nacional encabezada por el Ministerio de Comunas. Lo único que se acercó a lo que se hizo fue la idea de tener tres tipos de cambio. ¿Sus propuestas deentonces siguen vigentes?

-No. Ahora hace falta un cambio súbito en lo cambiario. Una sola tasa y que sea el mercado quien la dicte. La de los Consejos Comunales debe permanecer porque eso puede funcionar, pero se ha demonizado. La comunidad puede ayudar, por ejemplo, con el tema de la inseguridad. Es una medida de descentralización adicional, que debe ser coordinada.

-También planteó en 2013 el control obrero de las empresas. ¿Sigue siendo una recomendación?
Nacionalizar las empresas fue un error, una concepción de guerra que tuvo Chávez luego del paro petrolero, como el control de cambios.
Venía de un diagnóstico equivocado. No debió hacerse, pero una vez hecha hay intereses creados. Hay que llegar a un acuerdo con los dueños originales, los trabajadores y las comunidades para que estén contentos. Las empresas más exitosas del mundo tienen el socialismo como paradigma, alinear el interés del trabajador con el de la empresa. El socialismo democrático, no el estalinismo que vendieron aquí para beneficiar a los corruptos. Los obreros no son enemigos de una empresa.

-Pero quizá más que “control obrero” pudiera buscarse un empoderamiento de los trabajadores.
-Exactamente. Por ahí va la cosa.

-¿En el caso de la inflación el impacto sería inmediato que pudiera echarle candela a la hiperinflación? Hay gente que teme un paquetazo.
Hay gente que cree que si se devalúa viene una gran inflación asociada. Eso no es cierto. Estas medidas no son neoliberales sino las básicas de cualquier doctrina del pensamiento económico, neoclásico, keinesiano y marxista.
Es tanta la locura aquí que lo que hay que hacer es lo básico de las doctrinas económicas.
El ajuste cambiario no sería inflacionario porque no es una devaluación, sino una “sinceración” del tipo de cambio. El tipo de cambio de equilibrio de unos 170 sería prácticamente el mismo del tipo de cambio promedio. Es verdad que algunos precios van a subir, pero van a bajar todos los que se tasan a dólar libre: baterías, lentes, cámaras fotográficas, cauchos, teléfonos. Lo importado por comerciantes. Eso va a bajar de inmediato. El impacto de la baja de precios va a ser más alto que el impacto de la subida de precios, porque los bienes importados a 6,30 son muy pocos.
Por cierto, tiene que haber una liberación de precios de bienes no monopólicos y de las tasas de interés para no ahogar a la banca.

-Aumentar la gasolina también impulsa los precios.
-Sí. Mi propuesta es que sea un aumento a 60 bolívares por litro de un solo trancazo. Nosotros predecimos una inflación inicial de 40% el primer año del ajuste, que es alta pero no la del entorno actual que es hiperinflacionario. Aquí estamos en hiperinflación por tener déficit fiscal durante cinco años, monetización de ese déficit y disminución de la demanda real de dinero porque quien cobra quiere salir de eso rápido comprando bienes, incluso acaparando que es un comportamiento totalmente racional y justificable. Si la cosa sigue como va, la inflación llegará a 1000% fácil, porque el proceso se hace exponencial y no lineal.
Los pobres son los que están financiando esa debacle. Ese impacto inflacionario de 40% hay que tomarlo en cuenta, luego eliminar el subsidio indirecto de Mercal y Pdval y sustituirlo por un subsidio directo de 25 a 30 dólares por persona mensualmente durante el primer año.

-Subsidio directo suena a tarjeta Mi Negra de Manuel Rosales

-Bueno, de hecho es exactamente eso. Subsidio directo a cada venezolano. No al que más lo necesita nada más. A Lorenzo Mendoza también le tocarían sus 30 dólares mensuales porque generar un aparato para discriminarlo generaría corrupción. La grandísima mayoría son clase media y pobres, los ricos son muy pocos en esta sociedad. Imagínate una familia de 5 personas con 150 dólares mensuales a cambio libre que no va a ser de mil bolívares. Nosotros calculamos que el impacto será que el salario real actual de 11 dólares a 20 dólares mensuales por persona, va a pasar a alrededor de 150 0 170 dólares mensuales, en términos de poder de compra. Así se va a parar la inflación en seco porque el segundo año sería de 10% y el tercero de 5%.

-¿Está Venezuela en peligro de caer en default?

-Este año se puede pagar. Claro, vendiendo las joyas de la corona, que es un signo muy malo.
Si cambia el gobierno no va a haber default. Una de las medidas que hay que tomar es un financiamiento externo.

-¿Es inevitable acudir al Fondo Momentario Internacional?

-Es evitable, porque podemos hacerlo sin pedir dinero. Con estas medidas podemos crecer 10% interanual durante cinco años seguidos, no porque seamos la tapa del perol sino porque estamos en el sótano ocho y la recuperación se nota más.
Yo conozco inversionistas que están esperando condiciones para traer plata para acá. Si generas esas condiciones, baja el riesgo país y se abren mejores oportunidades de financiamiento externo. Yo estaría de acuerdo con ir al FMI porque el financiamiento es muy barato, pero que sea sin condiciones en cómo se manejaría la política económica y solo si se hace con consenso político interno. Si no se puede lograr, si se ve como un tabú, pues entonces no.

-Usted ha propuesto un “fondo de ahorro intergeneracional”, como el aplicado en Noruega, para el largo plazo.
Nosotros sufrimos la maldición de los recursos, de la abundancia.
Es una situación documentada y ocurre en países que viven con renta. Aquí es petróleo pero en otros lados es cobre o diamante u otros minerales. La cura a esa enfermedad se sabe cuál es. Un fondo como este hace que los ingresos petroleros se inviertan afuera y no en el país, ganando intereses. Los dólares no entran al país a comprar bolívares, y no lo sobrevalúa sino que hay desarrollo. Las empresas internas se obligan a ser competitivas con las externas, evitando la importación. La economía dejaría de estar atada a la subida o bajada de los precios del petróleo porque el país recibiría serían los intereses de esos precios. La estabilidad macroeconómica estaría aislada de la volatilidad.
Además, donde no hay carne no hay zamuros, y como esa plata no entra al país sino que queda en el fondo administrado por un equipo elegido por consenso, el gobierno dejaría de vivir de la renta y debería hacerlo de los impuestos, y eso traería control de gestión, eficiencia en el Estado.

-En ese cambio de gobierno que usted ha planteado, ¿a quién ve en Miraflores?

-Pudiera estar para una transición Henri Falcón o Ramos Allup. Podrían comprometerse a dirigir un gobierno de transición para hacer los ajustes y asumir el costo político con un muy buen equipo, y conducir a nuevas elecciones sin aspirar en el 2019.

-¿Usted volvería al gobierno de ser llamado?

-Si se dan estas condiciones de acuerdo político, de apoyo político, yo estaría dispuesto a colaborar con un equipo adecuado.
Un solo palo no hace montañas.
Debe ser un equipazo para que la cosa funcione.