FERNANDO MIRES | El mito político argentino
Screen Shot 2015-08-23 at 8.25.39 AMViernes 21 de Agosto de 2015

Esa verdad que dice que para hacer política en Argentina hay que levantar los lemas de la justicia social, orígenes peronistas

Los mitos políticos, continúan vigentes interfiriendo los acontecimientos en el aquí y en el ahora

 |Fernando MiresTalCual

Screen Shot 2015-08-22 at 9.38.14 PMCuando se dieron a conocer los resultados de las primarias de Agosto de 2015 y resultó ganador el peronista Sciolli en contra del post-peronista Macri y del peronista disidente Masa, abriéndose dos posibilidades, la continuación del peronismo-kirchnerista o la reedición de un peronismo nokirchnerista, los observadores movieron la cabeza: ¿Cómo el país más culto de América Latina no puede desembarazarse del mito de Perón? A pocos se les ocurrió que si un mito persiste es porque llena un vacío: un vacío que solamente puede cubrir ese mito.

Mirando el problema desde esa segunda perspectiva, puede advertirse que la persistencia de los mitos corresponde con una demanda colectiva. Eso quiere decir, si el mito se mantiene a lo largo de la historia es por una razón obvia: los argentinos lo necesitan.

Si aceptamos esa premisa, podemos advertir que los mitos cuando se mantienen en el tiempo, pueden cumplir una función: la de sostener a la política sobre la base de un momento histórico, vivido o real, por toda una nación.

Estamos hablando, claro está, de dos tipos de mitos. Los vigentes y los no vigentes. Los segundos son mitos-leyenda.

Ocurrieron alguna vez pero no tienen ninguna posibilidad de prolongarse en el tiempo. Son solo para recordar. Su lugar de residencia es el pasado.

Pero los mitos políticos, precisamente porque son políticos, continúan vigentes interfiriendo los acontecimientos en el aquí y en el ahora.

El peronismo, en ese punto no cabe ninguna duda, es un mito vigente. Ocurrió en el pasado pero continúa existiendo, más allá de las diferentes formas que ha adoptado. Puede ser menenista, kirchnerista, y probablemente será sciollista. Lo importante es que todos los líderes sean o se consideren hijos, nietos, biznietos de Perón.

La filiación familiar no es una formulación metafórica. Alude antes que nada a la existencia de un Padre Común, en este caso Perón. Perón juega en ese sentido un papel similar al del Padre Muerto (traicionado por sus propios hijos) y después transformado en deidad del tótem. El Padre Muerto convertido en divinidad -es el argumento clásico de Freud en su Tótem y Tabú- cumple la función de asegurar la continuidad histórica del tótem. Y en ese sentido, que duda cabe, Argentina es una nación políticatotémica.

El peronismo se mantiene porque representa el mito fundador. Perón ­haya sido así o no- es el imaginario que marca la ruptura entre la nación oligárquica y la nación social. Esta ultima, a su vez, así dice el mito, fue obra de trabajadores sindicalizados agrupados en torno a Perón. Tiene razón en ese punto Enesto Laclau (Hegemonía y Estrategia Socialista) No fue Perón quien creó al movimiento obrero sino el movimiento obrero “quien” creó a Perón. No por casualidad el nombre del Partido Justicialista era el de Partido Laborista; y fue fundado antes de Perón.

¿Síntoma de subdesarrollo político o invento genial de los argentinos? La verdad, como otras veces, anda dando vueltas por el medio. Esa verdad dice que para hacer política en Argentina hay que levantar los lemas de la justicia social y esos fueron, en sus orígenes, peronistas.

Puede que efectivamente Perón sea en la política argentina ­se ha dicho mil veces- el equivalente a Gardel en la historia del tango. Pues así como Gardel canta cada día mejor, Perón continúa haciendo política.

Cuando formulé esa frase a una querida amiga argentina, anti-peronista hasta los huesos (otra forma argentina de ser peronista) me contestó haciéndose la enojada: La diferencia es que a Gardel vos lo escuchás de vez en cuando y a Perón tenés que sufrirlo todo los días.