Fernando Mires | El socialismo es una zanahoria

Screen Shot 2016-01-31 at 12.09.23 PMDesde Marx a Aristóbulo ha corrido mucha agua bajo los puentes

Pero el caballo sigue corriendo detras de la zanahoria

Para que sea utopía, debe permanecer incumplida. Se cumple la utopía, se acaba la utopía

Cuando leí a Aristóbulo Istúriz afirmando que el socialismo en Venezuela no está en crisis porque todavía no hemos comenzado a construirlo, se me vino de inmediato al recuerdo la historia del caballo y la zanahoria.

Para los que todavía no la conocen, la historia trata de un jinete que hacía correr a su caballo poniendo por delante una vara de la cual colgaba una zanahoria. El caballo corría y corría. En el momento de leer a Aristóbulo me di cuenta de que la historia del socialismo, desde Marx a Istúriz, no ha sido más que la del caballo y la zanahoria.

Pasa lo mismo con cada utopía. Para que sea utopía, debe permanecer incumplida.

Se cumple la utopía, se acaba la utopía. En el caso de la historia del socialismo la utopía ha sido la zanahoria puesta delante del caballo.

Todo comenzó con los socialistas utópicos (Fourier, Owen, Saint Simón, Proudhon). Para esos tipos el socialismo era un ideal zanahórico.

Fourier, el más fanático, imaginó a los llamados falansterios, comunidades de trabajadores que cultivarían con sus propias manos los productos que consumían, entre ellos, zanahorias.

Marx la emprendió en contra de los utópicos afirmando que el socialismo no surgiría de fantasías sino de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Según su tesis, la zanahoria antes de ser puesta delante del caballo, debía estar madura. De otra manera el caballo no correría. La tarea de los socialistas científicos sería detectar el momento de la madurez en las zanahorias para que el caballo (el proletariado) corriera detrás de ellas.

Marx pensaba que las condiciones de madurez se darían primero en Inglaterra y en Francia.

Después en Alemania.

Nunca en Rusia. En una carta dirigida a Vera Zasulich el año 1881 (su lectura fue prohibida por Lenin y Stalin), Marx declaraba que el socialismo ruso debería esperar hasta que las condiciones (las zanahorias) maduraran primero en los países de más alto desarrollo capitalista.

Lenin, a diferencias de Stalin, había leído a Marx. Por eso afirmó en su clásico el imperialismo, zanahoria superior del capitalismo que la tarea histórica del proletariado ruso debería ser construir el capitalismo desde el Estado para después destruirlo. Pero como en Rusia apenas había proletariado, y los que habían no eran revolucionarios, los intelectuales deberían asumir las tareas del proletariado poniendo una zanahoria capitalista delante de los ojos del caballo a fin de que este llegara a la meta socialista.

Stalin siguió a Lenin hasta que se dio cuenta de que las zanahorias no maduraban en Europa.

Entonces decretó que la tarea de los comunistas sería construir el socialismo en un solo país. Para conseguirlo echó a correr el caballo a latigazos detrás de la verde zanahoria rusa.

Como es sabido, Stalin acabó con la vida de millones de caballos.

Además, mató a miles de jinetes. Entre ellos a Bujarin y Trotsky.

El primero intentó disuadir a Stalin de que el caballo corriera más lento (socialismo a paso de tortuga). El segundo, fiel a la tesis de que el socialismo ruso solo podría surgir sobre la base de una revolución mundial, inventó la teoría de la zanahoria permanente.

Desde Marx a Aristóbulo ha corrido mucha agua bajo los puentes. Pero el caballo sigue corriendo detrás de la zanahoria socialista.

¿No habrá llegado la hora de cambiar la frase de Marx, “trabajadores del mundo, uníos, solo podéis perder a vuestras cadenas” por la de “trabajadores del mundo, uníos, solo podéis perder a vuestras zanahorias”? En cualquier caso, sería una frase más realista.