FERNANDO MIRES @FernandoMiresOl | La tercera Europa
Viernes 4 de Septiembre de 2015

Los emigrantes, para muchos, los nuevos bárbaros, traen consigo los signos de la tercera Europa
Estamos frente a un proceso reaccionario destinado a impedir la unificación de Europa
|Fernando MiresTalCual

Screen Shot 2015-09-05 at 1.20.24 PM¿Qué tiene en común la avanzada rusa en Ucrania con la permanencia de Grecia en la UE y con los partidos y gobiernos racistas surgidos frente a las oleadas migratorias procedente del Oriente Medio y de la región balcánica? Aparentemente nada.

Se trata, a través de una primera mirada, de acontecimientos que deben ser analizados en su singularidad.

Pero desde una perspectiva historiográfica no podemos contentarnos con una primera mirada.

Tarea del historiador no es solo analizar “la verdad de los hechos” sino investigar hasta que punto existen vinculaciones entre ellos. Si es así, estamos frente a un proceso, entendiendo por proceso la articulación de dos o más hechos orientados hacia una misma dirección.

Y bien, una segunda mirada lleva a percibir que a pesar de ser muy diferentes esos hechos tienen un nexo: todos apuntan en contra de la posibilidad de una Europa política y económicamente unida. Estamos, ­ese es el problema – frente a un proceso reaccionario destinado a impedir la unificación de Europa.

En el discurso político aparece siempre como tópico de referencia la distinción entre una primera y una segunda Europa. La primera fue la Europa militarista, confesional, autoritaria y monárquica, extendida desde su formación medieval hasta llegar al siglo diecinueve, desde donde, a partir de la Revolución Francesa, comenzó a originarse otra Europa: laicista y racionalista en lo cultural, republicana en lo político.

Durante el siglo XX la Europa de post-guerra ha llegado a ser, además, liberal y democrática.

La adopción del Estado social impulsado por movimientos socialistas y socialdemócratas, el abandono de la política colonialista y la configuración de una economía social de mercado, son hitos que condujeron hacia la Europa moderna que todos conocemos. Sobre la base de esa segunda Europa ha comenzado a tomar forma el proyecto de una Europa Unida que no termina con la UE (más bien comienza con ella). Esa es la razón por la cual, los enemigos declarados de esa tercera Europa tienen como objetivo común dinamitar a la UE. Sin la UE no habrá, efectivamente, una tercera Europa.

¿Cómo será esa tercera Europa? Algunas de sus características ya aparecen en la superficie. Será cosmopolita, multicultural, multireligiosa, y sobre todo, confederada y unida. Algunos idiomas serán convertidos en dialectos y muchos dialectos desaparecerán para siempre.

Screen Shot 2015-09-04 at 6.27.33 PMNaturalmente, no será un nuevo paraíso. Su historia estará marcada por duros conflictos sociales y culturales, incluso raciales. Los emigrantes, para muchos, los nuevos bárbaros, traen consigo los signos de la tercera Europa.

Sus descendientes la configurarán a su medida. Ellos impregnarán a la cultura europea, pero a la vez, serán impregnados ­a esa posibilidad hay que apostar- por valores democráticos surgidos en la segunda Europa.

El tránsito de la primera a la segunda Europa fue brutal.

Desde la Santa Alianza, pasando por los fascismos, los regímenes religiosos integristas y los estalinismos, el camino ha sido escabroso. El tránsito de la segunda Europa a la tercera, no será menos difícil. Ya se levantan nuevos muros (Hungría), la xenofobia de los populismos de ultraderecha y el demagógico antieuropeísmo de ultraizquierda asolan las calles. La Rusia neo-zarista de Putin espera su “momento histórico”.

El muy breve periodo que data desde el fin de la Guerra Mundial hasta la caída del muro de Berlín, ha sido una breve calma en medio de grandes tempestades.

Ya no caben dudas: Europa nunca llegará a vivir en paz consigo misma.