FERNANDO MIRES @FernandoMiresOl | SIMÓN GARCÍA @garciasim – ¿UNIR POLÍTICAS CONTRAPUESTAS? | El Eslabón perdido de la Unidad

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La tardanza de la MUD en decidir puede obedecer a elevar la presión por el cambio de las condiciones electorales o a la inexistencia de consenso. El punto de participar o no en el proceso electoral, lejos de ser un falso dilema, es nuevamente una piedra de tranca. Tan decisiva que nubla la oportunidad de formular una política alternativa y unitaria frente a un régimen que sigue destruyendo libertades y generando hambre.

Uno de los puntos para resolver ese dilema debería ser las experiencias de la abstención absoluta de la oposición el 2005 o las parciales del 2017. Ninguna impidió el avance del régimen ni evitó que los órganos electos en condiciones de ilegalidad, alcanzaran una legitimidad de hecho.

En la otra banda, existe un caso de participación unitaria el 2015, con objetivos claros y una eficiente defensa del voto que logró asegurar una contundente mayoría electoral, aunque posteriormente el  autoritarismo anulara inconstitucionalmente a la Asamblea Nacional. Ahora, tratándose de una elección presidencial, el ventajismo será mayor y el comportamiento oficialista más rudo; pero el rechazo al gobierno y las condiciones de sobrevivencia impuestas a la población son también más propicias para alentar un sunami electoral que quiebre al fraude o resalte sus tramposerías.

La decisión es de primera importancia. Sea cual sea la que se adopte, debería salvaguardarse la participación de unos y otros en la conformación de una estrategia unitaria de mediano plazo para hacer más eficaces las tácticas de debilitamiento,  desplazamiento y derrota del régimen. La oposición, en sus variadas gamas, debe dejar de atacarse a si misma para concentrarse en el combate a los responsables de la descomposición y la ruina del país.

La unidad es imposible con políticas contrapuestas, pero se debería mantener un mínimo de puntos comunes. Esperamos que desde una u otra posición se eleve la defensa de la gente desde sus problemas concretos, se le abra cauces nuevos a la protesta contra las políticas de Maduro, se avance en las alianzas sociales, se tenga un discurso para atraer al chavismo no madurista y se defienda activamente las exigencias de restablecimiento de la Constitución hechas por la comunidad internacional.

La solidaridad internacional hace lo suyo desde afuera. A nosotros nos corresponde asumir internamente la lucha por la vigencia de la constitución y el empeño por resolver la crisis de gobernabilidad con votos y no mediante un golpe de Estado o una invasión que le arrebate a las fuerzas civiles el deber y el derecho a conducir la reconstrucción del país. El ya debilitado soporte de los partidos terminaría por ser anulado y las calamidades sociales agravadas al extremo, si nos subordinamos a una confrontación armada.

El gobierno no quiere que la oposición participe en este proceso y su trampa invisible es crear todas las condiciones para quedarse sin una competencia no sólo que mida su rechazo, sino que incluso, pueda derrotarla. Luce evidente que la abstención, aún con intenciones en contrario de sus promotores, será usada para difundir desesperanza y división.

=ROJOenAZUL

Febrero 18,  2018

El Eslabón perdido de la UnidadScreen Shot 2018-02-18 at 8.34.56 AM

En democracia, lo normal es la competencia entre partidos, la afirmación de sus diferencias programáticas, el contraste de sus mensajes y la confrontación entre sus dirigentes. Los políticos están programados para actuar en beneficio de su partido.

Pero, cuando sobreviene una crisis de hambre, cuando la sociedad es victima de grandes calamidades o padece un régimen que viola los derechos humanos la unidad es imperativa. Esa exigencia desafía a toda la oposición y en especial a la MUD, frente opositor con más organización y mayor influencia entre los ciudadanos, aunque hoy disminuida por la desconfianza hacia los partidos.

Nuestros partidos viven un período de dificultades, dos de ellas muy distorsionantes: la pérdida de perfil programático y la sustitución de sus relaciones directas con la población por el uso de los medios y las redes. La ausencia de visión de país y de relación directa con la sociedad, genera vacíos de liderazgo, de referencias teóricas y de soporte social para encarar una estrategia unitaria capaz de combatir a un poder manifiestamente contrario a la democracia.

Trabajar por la unidad siempre es difícil. Pero lo es más si se teme perder popularidad o disminuir logros particulares. Existe incomprensión acerca de cómo la fortaleza del conjunto incrementa las ventajas de cada organización. Pero, se ha constatado que mantenerse cada uno por su lado acentúa la crisis de representatividad de partidos y dirigentes. Por otra parte, la violencia del régimen, convierte a la unidad en defensa de la vida de los venezolanos, de la democracia y los partidos.

Los muros a derrumbar para alcanzar la unidad son altos y antiguos. Hay que dar respuesta unitaria al ineludible dilema de votar o abstenerse

Hay que seleccionar un dirigente que impulse alianzas e iniciativas de resistencia al régimen y que pueda, eventualmente, ser el candidato presidencial unitario con objetivos electorales y extra-electorales definidos.

Dados esos pasos concretos hay que formular una estrategia de superación de la actual crisis a través de un cambio de gobierno, de la reconquista de la democracia, la reconstrucción de la economía, el desarrollo social solidario y la afirmación de una nueva cultura ciudadana. Acordarse sobre el cómo y el para qué de esos aspectos es indispensable para construir una unidad de propósitos.

Finalmente hay que proporcionarle a las fuerzas democráticas un plan de acción para el día después del 22 de abril, cuando la crisis se haga inmanejable para el gobierno y la población se vea obligada a luchar por su sobrevivencia. Gobernar se hará inviable y se activaran sus propias contradicciones.

La unidad implica reconocer que quienes llaman a votar o piden abstenerse, tienen fines similares y que desde ambas posiciones se puede denunciar el fraude, movilizar las protestas del hambre, crear una efectiva alianza partidos sociedad civil y propiciar un entendimiento de largo alcance para reunificar al país.

Los objetivos nos unen, pero los medios nos dividen. Y aunque es importante que la decisión sea la más unitaria y eficaz, ¿será posible acordar reglas mínimas de coexistencia si la oposición no se une?