FERNANDO MIRES | Jaque al PSOE

Screen Shot 2016-02-05 at 12.38.35 PMO se divide por el centro uniéndose a Podemos, o se divide por la izquierda uniéndose al PP

Coalicionar con el PP sería desde el punto de vista teórico e incluso matemático la solución más lógica para el PSOE

Aunque la mayoría de los expertos piensen lo contrario, no fue mucho lo que avanzó la política española con la decisión del Rey al entregar las llaves al PSOE para formar un futuro gobierno (2.2.2016).

Quizás bajo condiciones normales esa alternativa habría sido posible. El problema es que las condiciones ya no son normales en España.

Cuando se formó el cuadrilátero que depuso -gracias a la presencia de los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos al bipartidismo tradicional, no pocos pensamos que desde ahí en adelante se abriría un abanico de posibilidades aleatorias.

En verdad, con la excepción de una alianza “antinatural” Podemos- PP, todas las otras parecían posibles.

Fue esa la razón por la cual al día siguiente de las elecciones del 20-D la mayoría de las opiniones apostaron por una “solución alemana”; léase: una coalición de gobierno entre conservadores y socialistas. Solución que en el caso español se hacía más expedita gracias a la eventual inclusión (centrista) de Ciudadanos. Esa posibilidad se encuentra todavía vigente y quizás al final logre imponerse, aunque el precio que debería pagar PSOE será astronómico.

Ironía es que el PSOE, justamente el partido más afectado por los resultados del 20-D, haya sido comisionado para solucionar la crisis política. Mas todavía si se considera que bajo la conducción de Sánchez el PSOE logró obtener la votación más baja de toda su historia.

Reiteramos: coalicionar con el PP sería desde un punto de vista teórico e incluso matemático la solución más lógica para el PSOE. Pero ¿cómo explicar esa decisión a electores que votaron en contra de la corrupción del PP hoy agravada con los escándalos de ese partido en Valencia? Esa es la razón por la cual Sánchez, presionado por las bases de izquierda del PSOE, parece inclinarse hacia una alianza con Podemos sobre la base de una imaginaria “unidad de las izquierdas”.

El problema es que, como ha formulado de modo inequívoco Felipe González en representación de “la vieja guardia socialista”, Podemos no es un partido de izquierda sino un partido populista. Peor todavía, es un partido aliado con los enemigos históricos del PSOE: los independentistas, sean estos de derecha o de izquierda.

Los socialistas exigen como condición para una alianza de gobierno que Podemos renuncie a su apoyo a los referendos secesionistas, algo que Iglesias no puede hacer sin perder por lo menos ese 30% de electores independentistas que lo llevaron a ocupar posiciones privilegiadas. Las mismas que le permiten dictar pautas sobre todo el espectro político.

Bajo las condiciones descritas, el PSOE deberá elegir entre la peste o el cólera. O se divide por el centro uniéndose a Podemos, o se divide por la izquierda uniéndose al PP. Quiera o no, el PSOE se encuentra debajo de las garras de Pablo Iglesias. Y este último no solo lo sabe; además, lo goza.

Si PSOE se une al PP, aún con la inclusión simbólica de Ciudadanos, cederá toda el amplio espacio de la oposición de “izquierda” a Podemos.

Si se une a Podemos cederá gran parte del gobierno a Podemos y a sus aliados independentistas y con ello se alejará del centro político (lo que objetivamente convendría mucho a Ciudadanos). Si no hace ni lo uno ni lo otro y decide ir a una segunda elección, todos los indicadores muestran la posibilidad de que Podemos lo desplace al tercer lugar de las preferencias políticas.

En breve, haga lo que haga, el PSOE esta jaqueado por Podemos.

Dicho esto por el momento. La política es una caja de Pandora.