FERNANDO MIRES | La política y la contingencia

Screen Shot 2015-09-28 at 7.34.23 AMViernes 25 de Septiembre de 2015

La famosa frase de George Bernard Shaw es una de las estupideces más grandes que he leído en mi vida

La política se decide en el ahora y en el aquí

Si pensamos de modo político no podemos ser futuristas

Me disponía a escribir acerca de la crisis del gobierno de Bachelet.

Justo en ese momento llegó la noticia de un nuevo terremoto en Chile. Postergué entonces el artículo para otra ocasión. Pese a que en Chile la gente está más acostumbrada a los terremotos que los esquimales al frío, habría sido de mal gusto escribirlo.

No es primera vez que me sucede. No han sido pocas las situaciones en las cuales me dispongo a escribir y de pronto un golpe de Estado por allá, un atentado por acá, el fallecimiento de un prócer, en fin, cualquier hecho se interpone entre mi mente y mis dedos. Aparte de las pérdidas de tiempo que esas interferencias provocan, es también una de las razones por las cuales la política es como es.

La política es cosa viva y por lo mismo es imprevisible y contingente. La política se decide en el ahora y en el aquí. Si pensamos de modo político no podemos ser futuristas. Eso no significa por supuesto de que no hay que planificar, o renunciar a programas de acción o no hacer propósitos para los tiempos que vienen. Solo se trata de no olvidar que todos esos planes, programas y propósitos no son más que probabilidades.

La historia del futuro no ha sido escrita. El tiempo verbal del futuro no es el futuro sino el condicional. Gracias a Dios. Si el futuro estuviera prescrito, la vida política sería la cosa más aburrida del mundo. Es por eso que quien ha decidido pensar de modo político debe estar preparado para vivir de acuerdo al principio de la contingencia.

Escribo estas palabras después de haber leído un artículo donde por millonésima vez es citada la famosa frase de George Bernard Shaw: Un político piensa en las próximas elecciones, el estadista en las próximas generaciones.

El artículo de marras, escrito desde una posición conservadora, es una crítica a Ángela Merkel por su actitud mantenida frente a los refugiados que vienen desde Afganistán, Irak y Siria. Según su autor, Merkel piensa en las próximas elecciones y no en las próximas generaciones. Razón de más para confrontarme no con el autor, sino con la premisa del artículo.

Y lo digo de una vez por todas: la famosa frase de G. B. Sh. es una de las estupideces más grandes que he leído en mi vida.

En primer lugar la frase establece una diferencia entre el político y estadista.

¿Quién le dijo a G. B. Sh. que el estadista no es un político? El estadista es un político que actúa desde el Estado. Nada más. En ese sentido, Hitler y Stalin, Castro y Pinochet también fueron estadistas.

En segundo lugar, la famosa frase establece que pensar en las próximas generaciones es algo superior a pensar en las próximas elecciones. Otra vez: Hitler y Stalin, Castro y Pinochet nunca pensaron en las próximas elecciones sino, desde la locura de cada uno, en las próximas generaciones.

Hitler en un milenario Tercer Reich, Stalin en el comunismo mundial, Castro en el socialismo continental y Pinochet en una república sin políticos.

No ha habido tirano que no haya imaginado ser portador de grandes visiones.

Pensar en las “futuras generaciones” ha sido siempre coartada de dictaduras. Al final, pese a sus crímenes, piensan todos que: La Historia me absolverá. Helmuth Schmidt, sin dudas un gran político, preguntado una vez acerca de cuáles eran sus visiones, respondió: ¿Visiones? Los que tienen visiones deben ir a la psiquiatría. Creo que esa ha sido la mejor respuesta a la famosa estupidez proclamada por G. B. Sh.

La frase correcta de G. B. Sh. debería haber sido la siguiente: Un político que no piensa en las próximas elecciones será siempre un pésimo estadista.