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FERNANDO OCHOA ANTICH La Armada vs. la Cancillería

EL UNIVERSAL domingo 20 de octubre de 2013

Los venezolanos fuimos gratamente sorprendidos por la noticia de que el patrullero venezolano “Yekuana” había detenido el buque RV Teknik Perdana, contratado por la transnacional Anadarko, para realizar labores de exploración petrolera en la fachada Atlántica venezolana por orden de Guyana y que la Armada venezolana había obtenido la autorización del gobierno nacional  para reiniciar el patrullaje, suspendido desde hace un año, en nuestra zona económica exclusiva. Digo gratamente sorprendidos porque la actitud de los gobiernos de Hugo Chávez y  de Nicolás Maduro ha sido de una absoluta debilidad en la defensa de los intereses vitales de Venezuela en el Caribe. Esta debilidad ha llegado a tal extremo que sólo puede ser explicada si se acepta que nuestra política exterior se encuentra subordinada a Cuba.

No hay otra explicación posible. Veamos algunos casos para que se pueda entender la gravedad de mi afirmación. Nicolás Maduro hizo recientemente una visita oficial a Guyana. Curiosamente, aceptó la invitación días después de que el ministro del ambiente de ese país había dado una rueda de prensa en la ciudad de San Diego informando que Guyana había entregado una concesión petrolera a la empresa Anadarko en el bloque Roraima, la cual afecta la fachada Atlántica de la zona de reclamación y la del estado Delta Amacuro. Durante su visita,  en lugar de rechazar el derecho de Guyana a ese espacio marítimo venezolano, guardó un sorprendente silencio, que puede haber producido un Stoppel de aquiescencia. Justamente, el buque detenido se encontraba en el bloque Roraima realizando levantamientos sísmicos.

No satisfecho con esta muestra de absoluta debilidad, en la rueda de prensa que ofreció después de la lectura del comunicado conjunto de los dos gobiernos, declaró que “recientemente han salido documentos desclasificados de la década del 60, 70 y 80 que demuestran quiénes eran los intrigantes que preparaban una guerra con Guyana” sin valorar que ese planteamiento debilita de tal manera nuestra autoridad moral en las negociaciones que puede comprometer sus resultados. Esa absurda posición coincide con la sostenida por Hugo Chávez cuando se atrevió a decir que la reclamación venezolana  se había originado por presión de  Estados Unidos. No existe otra manera de tipificar esas declaraciones que como traición a la patria. Ahora, el canciller Jaua decide viajar a Guyana, cuando se violó nuestra soberanía.

El problema con Guyana se ha ido agravando como consecuencia de la criminal negligencia de los gobiernos chavistas. El Tribunal Internacional del Derecho del Mar sentenció una controversia entre Guyana y Surinam, para delimitar las áreas marinas y submarinas, utilizando varios puntos ubicados en la costa del Esequibo, desconociendo que esa área forma parte de una controversia limítrofe entre Venezuela y Guyana. Ante ese hecho, la cancillería venezolana no presentó formal protesta. El colmo, es que en la concesión del bloque Roraima, Guyana quiera aplicar en forma unilateral una línea divisoria con Venezuela con una inclinación de 30 grados, sin respetar nuestra decisión soberana, respaldada por el continuo patrullaje de 40 años de la Armada ratificando nuestra soberanía, de que la inclinación de esa línea  es de  70 grados.

Esa sorprendente muestra de debilidad no ha sido sólo con Guyana, sino también con el Caribe. El Caricom, de manera arbitraria ha querido desconocer que la isla de Aves genera mar territorial y plataforma continental, hecho aceptado por Estados Unidos y Francia en el momento de delimitar las áreas marinas y submarinas con Venezuela. Esta posición es una muestra clara de la actitud inamistosa hacia Venezuela de los países del Caribe. Nuestra política internacional siempre ha buscado la cooperación con estos países, pero lamentablemente nuestra actitud siempre ha sido interpretada como una posición imperialista que sólo busca la recuperación del territorio Esequibo. En respuesta a esta actitud inamistosa, Venezuela debería revisar las ventajas petroleras  que les ha concedido en Petrocaribe.

La patriótica actitud de la Armada venezolana al imponer la necesidad del patrullaje en nuestro mar territorial, plataforma continental y zona económica exclusiva ha fortalecido en muchos venezolanos la fe en que la Fuerza Armada cumplirá con su deber de defender la  soberanía nacional, y que rechazará con gran firmeza cualquier presión  de orden ideológico a que pueda ser sometida para que suspenda dicho patrullaje. Estamos seguros que surgirán maniobras de altos funcionarios del gobierno, fundamentalmente de Miraflores y de la cancillería,  para que la Fuerza Armada modifique su actual posición. Tengan ustedes la seguridad de que el pueblo venezolano comparte sus mismas preocupaciones por la defensa de nuestra soberanía y rechaza toda posición entreguista que comprometa los intereses vitales de Venezuela.

fochoaantich@gmail.com