Gustavo Coronel | LA CLEPTOCRACIA LATINOAMERICANA CAMINO A LA CÁRCEL

6 Abril 2018Screen Shot 2018-04-06 at 11.59.36 AM

En el pasado la corrupción del liderazgo político latinoamericano era una enfermedad doméstica. Trujillo en la República Dominicana, Pérez Jiménez en Venezuela, Somoza en Nicaragua, los Perón en Argentina, Fernando Color de Melo en Brasil, Velasco Alvarado en Perú, Rojas Pinilla en Colombia, eran dictadores o simplemente burócratas corruptos pero nunca intentaron convertir sus malas mañas en un movimiento regional organizado. Cada quien robaba en su país.

No es que esto fuera bueno, es simplemente que los problemas de corrupción latinoamericana no trascendían fronteras. Ya esto ha cambiado.  Particularmente con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela y su tutelaje ideológico y conductual por parte de los hermanos Castro en Cuba, se fue formando una cleptocracia regional organizada, cuyos miembros se apoyaban los unos a los otros, se financiaban a fines de mantenerse en el poder, utilizaban los mismos métodos, a lo Asamblea Constituyente, para eliminar la democracia en sus países, se definían como socialistas y creaban sus mitos y leyendas populistas a fin de mantener a los pueblos sojuzgados. Se visitaban mutuamente y se alababan de manera impúdica los unos a los otros. Sus miembros más destacados durante los últimos 20 años fueron:

Fidel Castro, Raúl Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Lula da Silva, Dilma Rouseff,  Néstor Kirchner, Cristina Fernández -viuda de Kirchner, Daniel Ortega, Evo Morales y Rafael Correa  con participación de menor nivel de José Mujica, Fernando Lugo, José M. Zelaya, Mauricio Funes y Ollanta Humala. Este grupo formó una verdadera transnacional de la cleptocracia, diseñada para perpetuarse en el poder. En base a la riqueza petrolera venezolana manejada de manera personal y totalmente discrecional por Hugo Chávez y a la formulación estratégica de los Castro en Cuba, este grupo se mantuvo en el poder por casi todo lo que va de siglo. Sus tácticas incluyeron el uso de empresas grandes como centros de repartición del dinero, tales como la empresa constructora brasileña Odebrecht, la empresa petrolera venezolana –PDVSA, la empresa ALBANISA de Nicaragua, grupos empresariales y políticos en Argentina y El Salvador, además de los equipos gubernamentales corruptos y contratistas menores en cada país.

Su declinación y virtual fracaso se debe a dos factores: la muerte o derrota política de algunos de sus principales integrantes y la aparición de un movimiento ciudadano que acusa a los sobrevivientes por corrupción y los está llevando, uno a uno, a la censura moral, social y penal.

En efecto, Lula está ya en su celda, Dilma Rouseff fue expulsada de la presidencia brasileña, Hugo Chávez y Néstor Kirchner fallecieron en medio de escándalos de corrupción ampliamente conocidos, Nicolás Maduro está identificado como un promotor del narcotráfico en Venezuela, Cristina Fernández salió de la presidencia y está bajo serias acusaciones de corrupción en Argentina, Ollanta Humala está bajo acusación de recibir dinero de Odebrecht, Rafael Correa está fuera del poder en Ecuador y bajo investigación, Zelaya y Lugo están fuera del poder y reducidos a la categoría de indeseables en la región, José Mujica se ha convertido en un alma en pena, rechazado por haberse vendido a Hugo Chávez hasta el punto de haber asistido – como presidente de Uruguay – a mítines de la última campaña presidencial de Hugo Chávez en Venezuela.

El movimiento ciudadano que ha destruido esta transnacional de la cleptocracia ha estado motorizado por varios agentes de cambio:

(1) Las iniciativas tomadas por los ciudadanos brasileños que han impulsado la Operación LAVA CARROS (Lava Jato) mediante la cual se ha revelado la inmensa corrupción generada en Brasil por el Club de Cleptócratas latinoamericanos, la cual involucró a Petrobrás, Petróleos de Venezuela, Odebrecht y otras empresas de construcción brasileña, a numerosos miembros del liderazgo político regional y, particularmente, a Lula da Silva, Dilma Roussef, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, quienes manejaron los hilos de miles de millones de dólares para llevar a cabo los planes continuistas de la transnacional del robo.

(2) Los hallazgos de los Panamá Papers, que han traído a la luz la magnitud de la interdependencia de la corrupción entre el Club Latinoamericano y sus beneficiarios.

(3) La actividad de investigación que llevan a cabo las autoridades de los Estados Unidos y el grado de cooperación internacional que se ha desarrollado entre estas autoridades y las de España y los bancos de la Unión Europea.

(4) La persistente labor de docenas de investigadores latinoamericanos quienes han hecho aportes a la opinión pública internacional sobre la corrupción en sus respectivos países.

Esperamos que así como Lula va a la cárcel los otros miembros de esta macabra transnacional de la cleptocracia latinoamericana también sean castigados con todo el peso de la ley.