GUSTAVO CORONEL | NO LO QUEBRARON

8 de julio de 2017Screen Shot 2017-07-08 at 11.17.50 AM

El fundador de Amnistía Internacional, Peter Benenson, escribió un artículo que marcó el inicio de su extraordinaria misión a favor de los prisioneros de conciencia. El artículo se llamó: “Los prisioneros olvidados”, leerlo aquí: https://www.theguardian.com/uk/1961/may/28/fromthearchive.theguardian

Comenzaba así: “Open your newspaper – any day of the week – and you will find a report from somewhere in the world of someone being imprisoned, tortured or executed because his opinions or religion are unacceptable to his government. The newspaper reader feels a sickening sense of impotence. Yet if these feelings of disgust all over the world could be united into common action, something effective could be done.”

Es decir: Abran su periódico cualquier día de la semana y encontrarán un informe de algún lugar del mundo en el cual alguien va a la cárcel, es torturado o ejecutado porque sus opiniones o su religión son inaceptables para el gobierno. El lector siente un sentido de impotencia. Pero, si todas esas manifestaciones de disgusto mundiales se pudieran unir en torno a una acción común algo efectivo podría hacerse.

Hoy Benenson, quien falleció en 2005 a los 83 años, estaría contento de leer que un prisionero de conciencia, Leopoldo López, ha sido enviado a su casa, un paso en la dirección de su plena libertad, gracias a los esfuerzos y presiones de miles de ciudadanos de todo el mundo, quienes comparten con Leopoldo sueños e ideales de un mundo en libertad y en democracia.

Leopoldo López estuvo en la cárcel por tres y medio años, bajo tortura psicológica casi permanente. En un momento hasta algunos de sus mismos compañeros de la MUD lo abandonaron, pero los miles de venezolanos que admiraron la postura digna que lo llevó a prisión nunca lo abandonaron. Y, lo más importante, Leopoldo nunca los abandonó a ellos. Permaneció entero, sin quebrarse durante su vía crucis personal. En diferentes ocasiones el régimen o enviados del régimen le propusieron componendas que él rechazó.

Leopoldo salió a su casa, bajo arresto domiciliario, aún prisionero de la arbitrariedad del grupo de forajidos que ha usurpado el poder en Venezuela. Su entereza y digna actitud le ha ganado la admiración de sus compatriotas y ha servido de tónico espiritual para quienes han estado luchando por la democracia y la libertad en Venezuela.

Adelante, Leopoldo. Felicitaciones para toda la  familia, la cual ha mantenido una actitud igualmente gallarda y le ha ofrecido a Venezuela un gran ejemplo de buena ciudadanía.