Héctor Pérez Marcano | El genocidio

Héctor Pérez Marcano copy 23 Mayo, 2017

Si realmente hubiera una guerra económica

El Régimen se queja de que hay una guerra económica en su contra y a ella atribuye el fracaso de sus planes. Por supuesto que no hay una guerra económica y el fracaso es la consecuencia de un modelo históricamente condenado.

La guerra -no solo económica- la viene desarrollando el Régimen contra el pueblo al que quiere someter por hambre y represión. No hay otra denominación para la falta de alimentos y medicinas que ya ocasiona numerosos muertos, sobre todo niños, y que amenaza a toda una generación con taras propias de la desnutrición.

Todavía tiene el Régimen vías de escape para conseguir recursos financieros que le permiten resolver muchos de sus apuros a la hora de honrar la deuda externa y un mínimo de importaciones en alimentos y medicinas. Sus alianzas con China, a la cual ha hipotecado gran parte de nuestro futuro, y con Rusia, que no vacilará para apropiarse de Citgo cuando el Régimen no pueda cumplir con sus obligaciones hipotecarias, le permiten sobrevivir precariamente y a costa de incrementar el sufrimiento del pueblo venezolano.

Si hubiera una verdadera guerra económica aquellos factores que verdaderamente podrían afectar la economía venezolana ya hubieran actuado en esa dirección. El petróleo venezolano sigue fluyendo hacia los mercados tradicionales, especialmente el de USA.

Hoy no estamos en la situación internacional del inicio de la década de los sesenta del siglo pasado. Cuando USA le suprimió a Cuba la cuota azucarera, -el campo socialista, especialmente la URSS-, acudió en auxilio de Cuba. Fidel Castro, cuando vino a la toma de posesión de Chávez en 1999, dijo en el Aula Magna de la UCV que una revolución como la cubana no era posible en el contexto internacional de hoy día, que la revolución cubana había sobrevivido por la correlación internacional de entonces.

Por más aliados que sean China y Rusia del Régimen totalitario y terrorista de Maduro no creo que estarían dispuestos a echarse al hombro a la economía venezolana si hoy se tomara una acción similar a la que afectó a Cuba en aquellos años de inicio del régimen castrista; Venezuela no puede ofrecerle a Rusia ventajas estratégicas como las que Cuba otorgó al convertirse en una pieza más de los países satélites del campo socialista.

Todavía tiene el Régimen la suerte de la lentitud y la vacilación de la acción diplomática y el añadido de que

aún algunos factores decisivos no han comprendido la gravedad real de nuestra crisis -a nivel de genocidio.

Por allí salió el Papa proponiendo un nuevo diálogo.